La Mississippi en Neuquén: Ricardo Tapia repasa la historia de Búfalo, el disco que cambió la formación y el sonido de la banda

La banda regresa a Neuquén para recorrer de principio a fin el trascendental disco editado en 2011, además de un setlist de todos los tiempos armado por el público a través de internet. En un diálogo con Diario RÍO NEGRO, Ricardo Tapia repasó la historia del álbum.

Por Juan Mocciaro

Dos mil once no fue un año más en la vida de La Mississippi, que para entonces ya tenía unos cuantos años de vida. Fue el año en que la banda de siete músicos originales se redujo a quinteto y así decidió seguir hasta la actualidad.


Sin la sección de vientos que caracterizó buena parte de su sonido, La Mississippi, en dos mil once, se reconvirtió en un minimalismo eléctrico, dirá Ricardo Tapia, su líder. Y fue en esa condiciones inéditas que grabaron Búfalo, su duodécimo disco.


Quince años después la banda decidió celebrar la trascendencia de aquel álbum volviéndolo a tocar de principio a fin. En esa tesitura estarán este viernes, a las 21, en Mood Live, de Neuquén: tocando Búfalo de principio a fin y luego, una larga lista de canciones de todas sus épocas elegidas por el público a través de internet.


Desde el aeropuerto de Córdoba, a la espera del avión que lo lleve de vuelta a Buenos Aires y de ahí, hasta si casa en la localidad de Bragado, donde vive desde hace unos cuantos años, Ricardo Tapia atendió a Diario RÍO NEGRO para hablar del show de este fin de semana; de Búfalo, su historia y su importancia para lo que sería el sonido de la banda; y de lo que viene para La Mississippi.

Búfalo: La Mississippi sin vientos

“Yo a veces cocino y toco en algunos lugares”, cuenta Tapia sobre el motivo que lo llevó a viajar a Córdoba el fin de semana pasado, que fue largo. De hecho, la charla sucedió apenas pasado el mediodía del lunes pasado, que fue feriado.
Este fin de semana el plan será otro para uno de los máximos referentes del blues local:vendrá con La Mississippi a recrear en vivo Búfalo, un disco bisagra en la historia de la banda.


“Buffalo fue un disco bastante importante que hicimos”, comienza diciendo. “Un disco que nos cambió muchas cosas porque nos transformamos en un quinteto. Nos simplificamos muchísimo y en esa simplificación salió ganando la música”.


Esa simplificación que refiere Tapia no fue solo numérica, sino también musical en el sentido que al reducirse a cinco músicos y quedarse sin vientos, el sonido de la banda fue muy otro. “A veces a través de los años la simplificación te lleva a lugares correctos, ¿viste? Y fue un disco de mucha trascendencia que nos ayudó muchísimo con el público, nos amplió mucho el público”.


A tal punto fue profundo el cambio en La Mississippi que Búfalo incluyó una colaboración de Ricardo Iorio y Tano Marciello para “Ermitaño” y una versión en clave de rock sureño de “Hells Bells”, el clásico de AC/DC.


“Nosotros veníamos de grabar un disco que se llamaba Amor y Paz, donde éramos siete, como siempre fuimos, y Mississippi siempre tuvo la mitad de su disco con sección de vientos y la otra mitad sin sección de vientos, simple, un quinteto de sonido de Chicago”, rememora Tapia.


“Pero como en este disco los dos muchachos que hacían vientos decidieron salir la banda para seguir con otras cosas, nos planteamos que no queríamos volver a poner vientos, porque ellos eran socios nuestros, entonces no es lo mismo poner socio compositor que poner vientos que son empleados, digamos, ¿no? Es otro plan”.

Mississippi de ahora.


Eduardo Introcaso, saxo alto, era miembro original de la banda, en tiempos en que era La Mississippi Blues Band. Su salida tuvo que ver con su decisión de incursionar en otros sonidos más relacionados al jazz funk, entre otras cosas. Zeta Yeyati, saxo tenor, en cambio, armó un proyecto escénico musical y profundizó en las artes plásticas.


Sin ellos, toda una novedad, por cierto, La Mississippi decidió grabar el sucesor de Amor y Paz (2006). “Nos dimos cuenta de que todo esto nos estaba llevando a hacer un quinteto, y lo pensamos así, y desde ese pensamiento del quinteto compusimos Búfalo, que es mucho más eléctrico que los otros discos, mucho más rockero. Nos definió el sonido, porque de ahí en más grabábamos siempre como quinteto”.


“Es un disco que no tiene historia, es un disco que tiene puntos de vista”, reflexiona Tapia. “Todas las canciones son como puntos de vista de la vida, de cosas que como las veíamos en aquel tiempo. Es un disco medio ideológico desde lo personal, ¿no? Sobre cómo una persona adulta ve las cosas. No son historias como ‘Café Madrid’, sino algo más personal. Búfalo es un disco más personal”.


Pero más allá de lo que la banda decidiera puertas adentro con su sonido, afuera estaba el público esperando ese nuevo disco. Por primera vez en veinte años de historia, La Mississippi iba a prescindir de una sección de vientos que no solo incluía saxos, sino también, en su momento, la armónica de Luis Robinson.


“En su momento, no fue que dudamos, pero sí nos preguntábamos si realmente la gente captaría lo que hicimos hacer con este disco”, confiesa Tapia. Pero el disco fue un éxito que los llevó a otros lugares sonoros, lugares que de cierta forma estaban interesados en visitar. “Yo creo que a la larga nos hizo hacer un montón de cosas, por ejemplo, un Luna Park con Billy Gibbons, de ZZ Top”, destaca el frontman blusero en referencia al ya legendario show de 2023.


La salida de los vientos modificaba también cómo estaban hechos los discos de La Mississippi desde la edición de Mbugi, el primero de la banda editado en 1993. “Nos cambiaba el 50% del sonido de un disco”, precisa Tapia. “Pero también lo pensamos desde un lado compositivo musical, porque cuando vos no tenés una sección de vientos, que es un elemento que toma mucho la atención del oído, tenés que trabajar desde el otro lado, que es la letra, o sea, para hacer la melodía, las melodías tienen que ser mucho más fuertes, entonces trabajamos mucho desde las melodías de las canciones, ¿viste? Y la verdad que el resultado fue genial, porque fue mucho más minimalista, por un lado, y más eléctrico por el otro, o sea, fue un minimalismo eléctrico, la verdad que fue muy interesante el trabajo”.


Pero los vientos no desaparecieron del sonido de La Mississippi. De ser así, no habría forma de tocar los once discos anteriores a Búfalo. “Ahora, cuando hacemos shows grandes, sumamos vientos, llamamos amigos para hacer los clásicos como eran antes. Los últimos, que son todos eléctricos, los tocamos como son, y los discos que tenían los vientos, le ponemos la sección nuevamente, cosa que está buena en un show porque matiza muchísimo”.

Mississippi de antes.


Formada en 1989 con una alineación bastante diferente a la actual, La Mississippi lleva editados dieciséis discos. Varios de ellos son clásicos no solo de la banda, sino de rock nacional. Por caso, Bagayo (1993), Palacio de pulgas (1999), Bit Hippie (2001) y el ya comentado Búfalo. Los números redondos suelen ser irresistibles. ¿Qué hacer con ello? “Hay discos” y discos, reflexiona Tapia. “Algunos discos sí, otros no”, dice respecto de qué homenajear y qué no. “Con algunos está bueno revisarlos, porque son discos medios básicos. Hay otros discos intermedios que no es necesario que vos metas el repertorio en diferentes shows. Yo no soy muy amigo de eso. Me gusta si vale la pena. Yo siempre hago cosas nuevas. Si lo vamos a hacer, bueno, pero le metemos una innovación”.


Sobre qué disco sí, además de Búfalo, La Mississippi decidió revisitar en vivo Classic, su tercer disco, de 1996, cuya historia es bastante particular. “Classic es un disco en inglés. Es el único disco de oro de blues argentino en inglés. Y es un disco que surgió mientras terminábamos Bagay, nuestro segundo disco. Estábamos trabajando en Del Cielito y encontramos medio de casualidad una lista de temas de la primera época, con mucho R&B, con clásicos de B.B. King, Muddy Waters, John Lee Hooker. Y Gustavo Gauvry, que era nuestro productor en ese momento, dijo, grabamos este disco. Y lo grabamos en corte directo en cinta de un cuarto, finita, y salió genial. Fue un disco muy lindo, muy simpático, que lo estuvimos tocando en el Tass, y a la gente le gustó mucho”.


La Mississippi lo presentó en septiembre a sala llena y lo volverán a presentar en la misma sala de San Telmo el próximo ocho de noviembre. “Es una cosa como para los amantes del blues clásico, digamos. Es un disco en inglés. Y bueno, hay gente que le gusta mucho, entonces dijimos, toquémoslo para los fans que le gustan. Y la verdad es que nos hemos divertido mucho reversionando el blues clásico”.


Dos mil once no fue un año más en la vida de La Mississippi, que para entonces ya tenía unos cuantos años de vida. Fue el año en que la banda de siete músicos originales se redujo a quinteto y así decidió seguir hasta la actualidad.

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