Adalberto Pagano: un gobernador de aquéllos
historias bajo cero
jorge castañeda (*)
Para tener una cabal comprensión de la obra y de la gestión del gobierno del entonces gobernador del Territorio del Río Negro, ingeniero Adalberto Torcuato Pagano es necesario que nos ubiquemos en el siguiente contexto de la época. Su gobernación fue una de las más fecundas en obras públicas en la historia de los rionegrinos y que abarcó casi once años marcando una etapa casi fundacional implementando por primera vez un proyecto integral de desarrollo provincial. Se debe considerar que su gestión se desarrolló en las últimas instancias de los entonces denominados “territorios nacionales”. El general Julio A. Roca decía en el mensaje que acompañó el proyecto de ley para su creación que, “tratándose de zonas extensas que serán ocupadas bien pronto por una población laboriosa, y atento al espíritu de nuestras instituciones, es conveniente dictar una ley nacional que establezca las autoridades, fije sus atribuciones, reglamente su ejercicio y garante a los habitantes las libertades y derechos declarados en la Constitución Nacional, como acertadamente se ha hecho en los Estados Unidos de Norte América”. Sobre este aspecto el licenciado Oscar reyes en su interesante “Ensayo para una historia de los rionegrinos” observa que la ley 1532 era sabia al definir los derechos de los Territorios Nacionales, pero no lo fue el Gobierno Central a la hora de hacerlos cumplir”. Y reflexiona que “durante los setenta y cuatro años de nuestra vida como Territorio nacional del Río Negro estuvimos sometidos a los arbitrios de una burocracia central lejana, morosa, desconocedora del medio e insensible a sus necesidades. Fuimos verdaderas colonias interiores de la Argentina centralista”. Y acota que “El Gobernador del Territorio, mero agente de las autoridades centrales, tenía un ámbito de acción muy limitado: una precaria administración de justicia, una sacrificada policía territorial y una incidencia menor en la educación elemental”. “Hasta su comunicación con los funcionarios locales de los organismos nacionales debía ser mediada por Buenos Aires, ya que las oficinas públicas residentes en el Territorio respondían directamente ante el ministerio competente de la Administración Central”. “Muchas veces los Gobernadores Territoriales eran simples advenedizos. Vivían su exilio de Buenos Aires como un castigo o un premio consuelo de aspiraciones mayores”. “Su permanencia en el cargo no dependía de la situación de sus gobernados ni de la eficiencia con que el Estado que conducía prestara servicios a los pobladores; las voces de protesta, cuando existieron, llegaban a Buenos Aires como débiles ecos provenientes de rincones exóticos para los funcionarios de la gran ciudad”. “Pocas fueron las ocasiones en que recorrieron el territorio rionegrino y pusieron pasión en la defensa de sus intereses. Cabe un merecido homenaje a las excepciones en la persona del ingeniero Adalberto Torcuato Pagano”. Sólo desde ese contexto en el que se desenvolvían los entonces gobernadores territoriales es posible comprender la magnitud de la obra de este gran hombre y político que fue el Adalberto Pagano. En una serie de notas publicadas en el diario “El Mundo” tituladas “Aguafuertes Patagónicas” Roberto Arlt retrata varios episodios reales sobre el abandono, la miseria, la postergación y la desidia con que se vivía por entonces en la región patagónica, y ese detalle no menor es otra faceta del contexto en el que se debe ubicar la gestión del ingeniero Pagano. Por aquellos años la localidad de Valcheta y sus vecinas de la Línea Sur se encontraban en una etapa casi fundacional. Como todas las comunidades surgidas del tendido de las vías férreas debían encontrar su proyecto de crecimiento en la explotación de sus recursos naturales. Como una forma de integración el proyecto de gobierno del gobernador Pagano mostró una fuerte realización de obras públicas, destacando la construcción de hospitales y comisarías cuyos diseños arquitectónicos pusieron un rasgo distintivo en la austera geografía de la estepa patagónica integrándolas a su paisaje y brindando a los sufridos pobladores una mejor calidad de vida. El ingeniero Pagano llegó a comprender como lo hiciera Bailey Willis que era necesario implementar “un proyecto de desarrollo que permitiera integrar los diferentes perfiles del entonces Territorio del Río Negro. Por otra parte como se aprecia en las Memorias Anuales supo ser un excelente administrador, llegando a preocuparse por los temas más disímiles, con una meticulosidad que sorprende, aún llegando a recomendar al Banco de la Nación Argentina créditos para los pobladores laneros de la región. Quedan muchos aspectos de este hombre con pasión argentina para analizar e investigar como su talento profesional con obras que son emblemáticas no solo en Río Negro sino en su ciudad de Bahía Blanca. “Aquel gobernador infatigable y progresista falleció en enero de 1960. Hoy se lo recuerda con la imposición de su nombre a calles de Viedma y de Valcheta. Acalladas las pasiones de otrora, la gestión y la obra de Pagano son valoradas y reconocidas por sobre cualquier otra circunstancia”. (*) Escritor. Valcheta
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