Se ahonda la división en el mundo sindical

Antonio Caló, afín a La Rosada, cruzó a Moyano: “Si quiere ser opositor que arme un partido político”. El líder de la CGT calificó a sus rivales como una bolsa de gatos y atacó a CFK.

Redacción

Por Redacción

DyN

ARNALDO PAGANETTI Agencia Buenos Aires

El recuerdo de Eva Duarte, a 60 años de su paso a la inmortalidad, ahondó la brecha entre la CGT encabezada por Hugo Moyano, que actúa como virtual oposición al gobierno, y la CGT en camino a constituirse bajo la batuta del metalúrgico Antonio Caló, que no abjura de un pliego común de reclamos gremiales, pero transita por vías dialoguistas y contemporizadoras con el “modelo” de la presidenta Cristina Fernández. Los actos de homenaje profundizaron además la división en el peronismo, entre alas juveniles, defensoras a ultranza de la nueva etapa kirchnerista, y vertientes ortodoxas, encarnadas por el moyanismo, que atacaron a la yugular a “La Cámpora”. En José C. Paz, el titular del PJ de esa populosa barriada, Mario Ishii, embistió con fiereza a Moyano por no dar la pelea adentro. “Después de llevarse un montón de beneficios, traiciona, pega una puñalada trapera”. Lo llegó a tildar de “atorrante”, tras lo cual Cristina le aconsejó no preocuparse por “los saboteadores. Siempre los hay en procesos nacionales, democráticos y populares, pero no van a poder sabotear la historia”, agregó en obvia referencia al camionero que acompañó el proyecto K durante más de 8 años, como aliado esencial.(Ver pág 2) Y Caló, un dirigente frontal – “al pan, pan, y al vino, vino” es uno de sus lemas – acicateó a Moyano. Lo instó a que forme un partido político, ya que se cruzó de vereda. El secretario general de la UOM es consciente que “vienen tiempos económicos menos felices” y que habrá dificultades para los trabajadores. Asumió el compromiso de “poner el cuerpo en medio de la crisis”, aunque exigió que haya un encolumnamiento mayoritario detrás de su postulación “sin picardías ni zancadillas”. “Ojo, si ustedes siguen jodiendo, me bajo y me quedo en la UOM”, le avisó al titular de Luz y Fuerza, Oscar Lescano, quien había insinuado con quitar el apoyo de “los Gordos” a su candidatura. “Solo quise mantener caliente el tema, no te retacearemos respaldo”, le aseguró el mañero dirigente del sector eléctrico. Moyano, por su lado, escoltado por el judicial Julio Piumato y el petrolero Guillermo Pereyra, tampoco se anduvo por las ramas. Acusó a sus rivales de formar parte de “una bolsa de gatos”, llamó “hipócrita” e “ignorante” a Caló, y volvió a calificar de “soberbia” a Cristina, contrastando esa actitud con la “humilde” de Evita. “El que se dice evitista y no peronista, y quiere divorciar al genio Perón, de Eva, no tiene nada que ver con el peronismo”, afirmó y reeditó una vieja puja. Se ubicó como líder del movimiento obrero organizado, y sostuvo que los intelectuales K que lo atacan integran el bando de los “progresimios”.


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