Grecia acepta durísimo ajuste
Tsipras cruzó varias “líneas rojas” y su coalición peligra.
AP
BRUSELAS/ATENAS.- Los líderes de la zona euro acordaron negociar un nuevo programa de rescate con Grecia, pero impusieron al gobierno de Alexis Tsipras medidas draconianas y grandes sacrificios para la exhausta economía del país, lo que ya genera protestas y amenaza con derivar en una severa crisis política en ese país. Este tercer rescate al país, que ya tuvo otros en 2010 y 2012, está evaluado en entre 82.000 millones y 86.000 millones de euros durante tres años. El documento final del acuerdo incluye varias de las líneas rojas que el gobierno de Tsipras quería evitar, como la participación del FMI en el rescate, nuevas privatizaciones y la creación de un fondo de 50.000 millones controlado por la UE que servirá para amortizar la deuda Sobre la deuda, el documento abre la vía a una reestructuración y alargar los plazos pero recuerda que no es posible una quita. El acuerdo obliga además al gobierno griego a legislar rápidamente las nuevas medidas, entre ellas la reforma de las pensiones y la apertura de sectores como el del transporte marítimo o de la energía, así como una flexibilización del mercado laboral. Ahora la urgencia es que Grecia pueda hacer frente a sus próximos vencimientos. Hasta mediados de agosto Atenas tiene necesidades financieras por 12.000 millones de euros. Los ministros de Finanzas de la zona euro se reunieron ayer en Bruselas para hablar de crédito puente, una cuestión compleja . Consecuencia del acuerdo, el BCE anunció que mantendrá “sin cambios” sus préstamos de urgencia (ELA) a los bancos griegos, vitales para mantener a flote la maltrecha banca del país, víctima de enormes fugas de capitales . Al cabo de 17 horas de difíciles negociaciones, marcadas por la desconfianza y las divisiones y la amenaza de una salida de Grecia de la unión monetaria, los 19 países llegaron ayer a la mañana a un acuerdo “por unanimidad”. “El ‘Grexit’ desapareció”, dijo el presidente de la Comisión Europea, Jean-Claude Juncker tras las maratonianas sesiones de negociación. Los mercados mundiales recibieron con subidas el acuerdo , con la mayoría de las grandes bolsas operando al alza. El parlamento griego deberá aprobar las reformas acordadas con sus socios europeos, una serie de duras medidas de ajuste en materia de pensiones, suba de impuestos y la ampliación del programa de privatizaciones. El calendario impone primero un voto en Grecia de la nueva legislación, posiblemente mañana, seguido luego por la aprobación de los parlamentos nacionales en los días siguientes. Ya hay protestas. Coincidiendo con el voto en Atenas, el sindicato de empleados estatales griegos convocó una huelga de 24 horas. En Alemania el Bundestag podría votar el viernes. En Grecia, el gobierno decidió prolongar nuevamente el cierre de los bancos. Desde que se impuso el corralito el 29 de junio, la economía griega está paralizada. En Bruselas, tras la larga noche de negociaciones, la canciller alemana Angela Merkel vaticinó un camino “largo y difícil” hacia el rescate. El presidente francés François Hollande fue más optimista y celebró en cambio la “decisión histórica” de la UE y la “valiente decisión” del primer ministro griego Alexis Tsipras, que aseguró por su parte haber “luchado hasta el final” para lograr un acuerdo que sus socios de la zona euro quisieron “más duro”. “Las medidas inevitablemente generarán tendencias recesivas, pero el paquete de crecimiento, la restructuración de la deuda y la financiación asegurada para los próximos tres años significan que el ’Grexit’ ya es pasado”, agregó Tsipras. El gobernate regresó a Atenas, donde deberá enfrentar a un electorado desilusionado y a una clase política dividida. Muchos de sus compatriotas no dudaban en hablar de “humillación, miseria y esclavitud”, como afirmaba el economista Haralambos Rouliskos. La sensación provocó que miles de personas utilizaran en las redes sociales el hashtag #ThisIsACoup (Esto es un golpe), que se refiere a la postura inflexible, principalmente Alemania, que impuso un acuerdo que deriva en una pérdida de soberanía fiscal para Atenas. El acuerdo podría suponer además una nueva crisis política para Tsipras, que tuvo que apoyarse en la cooperación con partidos de oposición proeuropeos, ya que varios socios de coalición le retiraron su apoyo. (AFP/DPA)
AP
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