“O el diagnóstico es errado o se negocia desde la intransigencia”

Redacción

Por Redacción

Señores productores del sector de la fruta: Veo que otra vez cortan la ruta para reclamar una solución que ustedes mismos pueden dar en forma autónoma. Como se repite todos los años, el problema de la comercialización de la fruta del Valle y la región pareciera no tener solución. O el diagnóstico es errado o se negocia desde posiciones intransigentes o es un diálogo entre sordos. Lo cual me lleva a deducir que el problema es estructural y también mental. Hay que cambiar la manera de pensar, de analizar el problema, y ver qué nueva forma se le da al aparato productivo y a la actual forma de comercialización. A mi modo de ver, la solidaridad es el mejor negocio. Hace ya muchos años, ante la avaricia del capital especulador que siempre intenta quedarse con los esfuerzos de los que trabajan nació el cooperativismo, como forma de hacer respetar el valor del trabajo. A mi modo de ver, los productores del sector deberían agruparse en lo que podríamos llamar “Cooperativa de productores del Valle” y en conjunto todos y cada uno de los productores analizar en todas sus partes el problema, diagnosticar, y planificar tanto la producción como la comercialización conjunta y solidaria e independiente de los grupos concentrados que se quedan con el esfuerzo anual. Esta gran cooperativa propia, con un capital conformado por aportes de los productores y fondos cooperativos, permitiría equiparse con herramientas culturales, maquinarias, insumos, edificios de empaque y frigorífico propios y todo lo necesario para su autonomía y sustentabilidad. Así los productores gestionarían en forma solidaria y responsable su destino, optimizando sus rendimientos, bajando costos, evitando la inmovilización de activos, la superposición de esfuerzos, y podrían tener hasta marcas propias para competir en los mercados nacional e internacional. La comercialización a través de la estructura cooperativa “propia” le daría mucha fuerza a la hora de negociar por un precio justo y sustentable. Así los productores podrían defender su esfuerzo de todo el año consiguiendo un buen precio en lugar de dejar tirada la fruta en las plantas. Así, unidos como dice el Martín Fierro, nadie podría perjudicarlos y no sería necesario pedirle, cada año, al Estado que los subsidie. El subsidio no puede ser permanente ya que de esta forma no se desarrollan anticuerpos al problema, y éste se repite cíclicamente. La adicción al subsidio es también una enfermedad. Una cosa es subvencionar el crecimiento, otra cosa es solventar la ineficacia. Como muestra de que lo sugerido es posible puedo citar a la cooperativa Fecovita (Federación Cooperativa de Viñateros Trabajadores y Afines) de Mendoza, que gracias a la iniciativa de un viejo luchador socialista la fundaron y superaron problemas de producción y comercialización muy similares a los que suceden en el Valle, llegando hoy a abastecer el 25% del mercado de consumo de vinos. Cuando no se aprende de los propios errores, el conflicto no se puede superar, se permanece en el mismo y se culpa a terceros de los propios errores. Roque Manuel Sardá DNI 7.840.441 – Neuquén

“Hay que cambiar la manera de pensar, de analizar el problema y ver qué nueva forma se le da al aparato productivo”.

Roque Manuel Sardá DNI 7.840.441 – Neuquén


Señores productores del sector de la fruta: Veo que otra vez cortan la ruta para reclamar una solución que ustedes mismos pueden dar en forma autónoma. Como se repite todos los años, el problema de la comercialización de la fruta del Valle y la región pareciera no tener solución. O el diagnóstico es errado o se negocia desde posiciones intransigentes o es un diálogo entre sordos. Lo cual me lleva a deducir que el problema es estructural y también mental. Hay que cambiar la manera de pensar, de analizar el problema, y ver qué nueva forma se le da al aparato productivo y a la actual forma de comercialización. A mi modo de ver, la solidaridad es el mejor negocio. Hace ya muchos años, ante la avaricia del capital especulador que siempre intenta quedarse con los esfuerzos de los que trabajan nació el cooperativismo, como forma de hacer respetar el valor del trabajo. A mi modo de ver, los productores del sector deberían agruparse en lo que podríamos llamar “Cooperativa de productores del Valle” y en conjunto todos y cada uno de los productores analizar en todas sus partes el problema, diagnosticar, y planificar tanto la producción como la comercialización conjunta y solidaria e independiente de los grupos concentrados que se quedan con el esfuerzo anual. Esta gran cooperativa propia, con un capital conformado por aportes de los productores y fondos cooperativos, permitiría equiparse con herramientas culturales, maquinarias, insumos, edificios de empaque y frigorífico propios y todo lo necesario para su autonomía y sustentabilidad. Así los productores gestionarían en forma solidaria y responsable su destino, optimizando sus rendimientos, bajando costos, evitando la inmovilización de activos, la superposición de esfuerzos, y podrían tener hasta marcas propias para competir en los mercados nacional e internacional. La comercialización a través de la estructura cooperativa “propia” le daría mucha fuerza a la hora de negociar por un precio justo y sustentable. Así los productores podrían defender su esfuerzo de todo el año consiguiendo un buen precio en lugar de dejar tirada la fruta en las plantas. Así, unidos como dice el Martín Fierro, nadie podría perjudicarlos y no sería necesario pedirle, cada año, al Estado que los subsidie. El subsidio no puede ser permanente ya que de esta forma no se desarrollan anticuerpos al problema, y éste se repite cíclicamente. La adicción al subsidio es también una enfermedad. Una cosa es subvencionar el crecimiento, otra cosa es solventar la ineficacia. Como muestra de que lo sugerido es posible puedo citar a la cooperativa Fecovita (Federación Cooperativa de Viñateros Trabajadores y Afines) de Mendoza, que gracias a la iniciativa de un viejo luchador socialista la fundaron y superaron problemas de producción y comercialización muy similares a los que suceden en el Valle, llegando hoy a abastecer el 25% del mercado de consumo de vinos. Cuando no se aprende de los propios errores, el conflicto no se puede superar, se permanece en el mismo y se culpa a terceros de los propios errores. Roque Manuel Sardá DNI 7.840.441 - Neuquén

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