“Conservación de las variedades dialectales: una difícil tarea para la escuela”
La escuela siempre tuvo el rol de homogeneizar a través de la enseñanza de la lengua estándar caracterizada por “el buen decir”. De esta manera, cada uno de nosotros fue perdiendo las particularidades en el uso del lenguaje que nos eran transmitidas desde el entorno familiar. Desde la enseñanza del abecedario con objetos que no nos eran propios ni conocidos comenzamos con esta pérdida… ¿por qué cada escuela no puede crear su propio abecedario con elementos particulares de la propia cultura en la que está inmersa? Si bien está planteado desde las editoriales, sería interesante elaborar un proyecto a Educación para que esto sea posible y de este modo tratar de rescatar lo perdido e incluso conservar lo poco que nos queda. Ahora bien, las particularidades de cada comunidad no son las únicas que están perdiendo territorio. Esto quiere decir que la estándar también se ve cada vez más amenazada por las nuevas tecnologías, que nos introducen nuevos términos de otros lenguajes no sólo en el modo de hablar sino también en la manera de escribir, abreviando las palabras e incluso la naturalización de escribir con errores de ortografía. La escuela debe lidiar con estas problemáticas que no le son ajenas y tratar de convivir con ambas buscando una solución en favor del alumno, ya que es la encargada de la formación como ciudadano… aunque a veces parece una tarea casi imposible por el bombardeo de lo mediático desde la televisión, la variación de nuevos géneros musicales y, por último, las más utilizadas por los jóvenes: las redes sociales. Es cierto que las transformaciones de la cultura son demasiado rápidas, es por eso que aun dentro de los docentes existen diferencias en el modo de comunicarse. Pero es una cuestión de generación que trae aparejada la encrucijada de quedarse con esos modos o adaptarse a estos nuevos tiempos. Con esto es evidente que la escuela ya no es la misma y muchas veces no está preparada para lidiar con ciertos temas que van más allá de la enseñanza de contenidos. Se trata de sujetos con modos de pensar, sentir y decir, ya no son depositarios pasivos de conocimientos. Estas situaciones complejizan la tensión y cada alumno depende de su referente dentro del aula y también en el seno familiar. Daniela Rivero DNI 37.251.712 Daniela Ñancuche alumnas del IFDC de General Roca anexo Los Menucos
Daniela Rivero DNI 37.251.712 Daniela Ñancuche alumnas del IFDC de General Roca anexo Los Menucos
La escuela siempre tuvo el rol de homogeneizar a través de la enseñanza de la lengua estándar caracterizada por “el buen decir”. De esta manera, cada uno de nosotros fue perdiendo las particularidades en el uso del lenguaje que nos eran transmitidas desde el entorno familiar. Desde la enseñanza del abecedario con objetos que no nos eran propios ni conocidos comenzamos con esta pérdida... ¿por qué cada escuela no puede crear su propio abecedario con elementos particulares de la propia cultura en la que está inmersa? Si bien está planteado desde las editoriales, sería interesante elaborar un proyecto a Educación para que esto sea posible y de este modo tratar de rescatar lo perdido e incluso conservar lo poco que nos queda. Ahora bien, las particularidades de cada comunidad no son las únicas que están perdiendo territorio. Esto quiere decir que la estándar también se ve cada vez más amenazada por las nuevas tecnologías, que nos introducen nuevos términos de otros lenguajes no sólo en el modo de hablar sino también en la manera de escribir, abreviando las palabras e incluso la naturalización de escribir con errores de ortografía. La escuela debe lidiar con estas problemáticas que no le son ajenas y tratar de convivir con ambas buscando una solución en favor del alumno, ya que es la encargada de la formación como ciudadano... aunque a veces parece una tarea casi imposible por el bombardeo de lo mediático desde la televisión, la variación de nuevos géneros musicales y, por último, las más utilizadas por los jóvenes: las redes sociales. Es cierto que las transformaciones de la cultura son demasiado rápidas, es por eso que aun dentro de los docentes existen diferencias en el modo de comunicarse. Pero es una cuestión de generación que trae aparejada la encrucijada de quedarse con esos modos o adaptarse a estos nuevos tiempos. Con esto es evidente que la escuela ya no es la misma y muchas veces no está preparada para lidiar con ciertos temas que van más allá de la enseñanza de contenidos. Se trata de sujetos con modos de pensar, sentir y decir, ya no son depositarios pasivos de conocimientos. Estas situaciones complejizan la tensión y cada alumno depende de su referente dentro del aula y también en el seno familiar. Daniela Rivero DNI 37.251.712 Daniela Ñancuche alumnas del IFDC de General Roca anexo Los Menucos
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