“Magdalena Pizzio”
“Otros monstruos acechan en la bruma”, dice la exquisita, inigualable Magdalena Pizzio en el poema “Expiada” para expresar la espontánea, intrincada industria de la fantasía, tránsito de “profundos escotes (escotaduras) de otra trama”. La escritora rionegrina, lectora o no de T. S. Eliot, entiende la fantasía como carácter orgástico del sentido, el cual figura y desfigura dando la espalda al estancado despojo que “no espía porque no sueña”. Llama “despojo” a un “alto en el camino” con “farolas” de “luces encendidas”: falso tránsito, falto de delirio y ditirambo. El “pentagrama que tañe el cosmos ha perdido notas e instrumentos” en los insípidos “caterings” de “música funcional” desperdiciados en las audiencias de los “mal comidos”. Ni las “butacas” impersonales ni las “cortinas de terciopelo” merecen descripción. Tampoco los “pisos brillantes” ni “las puertas automáticas” por donde los pasos fugitivos repiten la impropiedad de “cansadas espaldas de viejas sin miradas”. “El contenedor reboza de bolsas negras. Cadáveres, despojos de banderas, despojos de hombres, en sus manos de niño, apartando, eligiendo, buscando, para bocas calladas, para bocas con (sin) hambre. El contenedor será su (última) mortaja. Su tumba, cualquier día”. Luis Wainerman DNI 4.528.137 Cipolletti
Luis Wainerman DNI 4.528.137 Cipolletti
“Otros monstruos acechan en la bruma”, dice la exquisita, inigualable Magdalena Pizzio en el poema “Expiada” para expresar la espontánea, intrincada industria de la fantasía, tránsito de “profundos escotes (escotaduras) de otra trama”. La escritora rionegrina, lectora o no de T. S. Eliot, entiende la fantasía como carácter orgástico del sentido, el cual figura y desfigura dando la espalda al estancado despojo que “no espía porque no sueña”. Llama “despojo” a un “alto en el camino” con “farolas” de “luces encendidas”: falso tránsito, falto de delirio y ditirambo. El “pentagrama que tañe el cosmos ha perdido notas e instrumentos” en los insípidos “caterings” de “música funcional” desperdiciados en las audiencias de los “mal comidos”. Ni las “butacas” impersonales ni las “cortinas de terciopelo” merecen descripción. Tampoco los “pisos brillantes” ni “las puertas automáticas” por donde los pasos fugitivos repiten la impropiedad de “cansadas espaldas de viejas sin miradas”. “El contenedor reboza de bolsas negras. Cadáveres, despojos de banderas, despojos de hombres, en sus manos de niño, apartando, eligiendo, buscando, para bocas calladas, para bocas con (sin) hambre. El contenedor será su (última) mortaja. Su tumba, cualquier día”. Luis Wainerman DNI 4.528.137 Cipolletti
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