Aproximación nacional
El gobernador necesita a Macri y recalculó su andar. Finanzas a prueba en junio, con subas y aguinaldos.
Weretilneck optó por marchar hacia un férreo acercamiento al gobierno de Macri. La endeblez alentó ese camino, más allá de cualquier futuro político. Su mensaje legislativo reveló ambas situaciones. Cuidó el lugar que asumía frente a Nación, consciente de que horas después recibiría al presidente en Bariloche, y mitigó diferencias y sobreactuó ciertos contactos. En Bariloche, frente a Macri, el gobernador profundizó sus arrumacos. Valoró que el país “vuelva al mundo” o que “volvamos a ser previsibles y ordenados”. Apreció esas recuperaciones y colgó, consecuentemente, esas carencias a los gobiernos de los Kirchner, que había respaldado. Pero, la parte que más alegró al cortejo presidencial fue su respaldo al acuerdo con los holdouts. Justificó esos elogios en su “importancia” para la economía rionegrina. Esa alterada neutralidad tiene su arranque en el reciente encuentro del gobernador y el ministro de Interior, Rogelio Frigerio, acompañados del secretario Sebastián García De Luca y del legislador Facundo López. El diputado Sergio Wisky ya había bregado por ese acercamiento. Todo es más sencillo cuando el Estado reacciona frente a las demandas. Frigerio habilitó pagos por obras demoradas y, en los próximos días, se firmará un nuevo convenio por las 600 viviendas ya licitadas por el IPPV. El mandatario reposa en esa relación y se distancia de cualquier indicio opositor. Esta semana rechazó –por tercera vez– participar de la reunión de gobernadores del FpV que se abroquelan para exigirle a Macri que restituya el 15% de coparticipación. El diputado sanjuanino José Luis Gioja volvió a llamarlo y el rionegrino volvió a disculparse. Su gobierno lideró en diciembre la demanda judicial en la Corte Suprema pero hoy revisa esos pasos en la política. Esta aproximación evidencia la carencia y la salida que Río Negro prepara para sus angustias financieras. Weretilneck transparentó que la Provincia está atada, más que nunca, a Nación. Las buenas y malas noticias tienen núcleos fundacionales en las acciones o carencias nacionales, según su relato parlamentario. Alertó por los ingresos federales y cuantificó que la baja de las ganancias significaría una pérdida de 400 millones. Economía lleva esa merma a los 480 millones. El gobierno acordó mayoritariamente con los gremios, quedando sueltas expresiones minoritarias. Las subas quedaron por arriba del 30%. El impacto será pleno en el segundo semestre. Así, la gran prueba estará en junio cuando Economía tenga que afrontar el pago total de los aumentos y, además, cancelar el medio aguinaldo. Ese riesgo revoloteó la mente de Weretilneck y, por eso, se resistía al adelantamiento a junio de la pauta salarial hasta que cedió frente a la Unter, repitiéndose en su prioridad de apartarse de los conflictos docentes. La magnitud del brete financiero está por verse y, por eso, es un problema por ver, según la tradicional óptica gubernamental. En junio, también, estará avanzada la creación del partido de JSRN, que el gobernador sigue impulsando aunque reformuló el proceso. Ahora prevé para marzo una reunión de conformación de la mesa de autoridades del frente o “movimiento”. Consolidados los aliados, recién avanzará en la agrupación propia. La persistente resistencia del vicegobernador Pedro Pesatti explica el cambio de tiempos y de fases. Otra corrección exigirá la tenaz doctrina provincialista ideada. Ocurre que la atadura nacional de Río Negro –que describió en la Legislatura– desarticula ese credo del partido por venir. Ese reajuste será sencillo, pues ese armado responde a la exclusiva necesidad de una estructura. Pero, también, es cierto que la mutación de Weretilneck incomoda a parte de la dirigencia de JSRN. Pesatti sufre cada transformación y en Bariloche puso barreras a los cumplidos del gobernador al macrismo. Lo que vale es “cómo nos integramos” y “con quiénes (en la vuelta al mundo)”, opinó el vice. Algunos buscan partidos y otros se sacuden de ellos. Ayer, en Bariloche, el macrismo, liderado por el diputado Sergio Wisky, reunió a la dirigencia que no tiene o reniega de su organización partidaria. Propone una movida por fuera de esas armaduras. La flamante conducción de la UCR, que lidera Darío Berardi, no estuvo invitada y así obligó a la deserción del intendente viedmense, José Luis Foulkes, entre otros pares comunales. Hubo quienes negaron esos mandos y estuvieron, como el jefe de Huergo, Miguel Martínez o el edil de Viedma, Leandro Massaccesi. Allí –si alguna vez estuvieron juntos– se desarmó Cambiamos, mostrando el quiebre de la UCR con la dirigencia macrista, que prefirió algunos radicales y aliados de otros armados, como el del Frente Progresista. La política, con o sin partidos, se prepara frente a sus necesidades mientras la sociedad aguarda cambios que permitan reconstruir ilusiones.
Adrián Pecollo adrianpecollo@rionegro.com.ar
Opiniones
Weretilneck optó por marchar hacia un férreo acercamiento al gobierno de Macri. La endeblez alentó ese camino, más allá de cualquier futuro político. Su mensaje legislativo reveló ambas situaciones. Cuidó el lugar que asumía frente a Nación, consciente de que horas después recibiría al presidente en Bariloche, y mitigó diferencias y sobreactuó ciertos contactos. En Bariloche, frente a Macri, el gobernador profundizó sus arrumacos. Valoró que el país “vuelva al mundo” o que “volvamos a ser previsibles y ordenados”. Apreció esas recuperaciones y colgó, consecuentemente, esas carencias a los gobiernos de los Kirchner, que había respaldado. Pero, la parte que más alegró al cortejo presidencial fue su respaldo al acuerdo con los holdouts. Justificó esos elogios en su “importancia” para la economía rionegrina. Esa alterada neutralidad tiene su arranque en el reciente encuentro del gobernador y el ministro de Interior, Rogelio Frigerio, acompañados del secretario Sebastián García De Luca y del legislador Facundo López. El diputado Sergio Wisky ya había bregado por ese acercamiento. Todo es más sencillo cuando el Estado reacciona frente a las demandas. Frigerio habilitó pagos por obras demoradas y, en los próximos días, se firmará un nuevo convenio por las 600 viviendas ya licitadas por el IPPV. El mandatario reposa en esa relación y se distancia de cualquier indicio opositor. Esta semana rechazó –por tercera vez– participar de la reunión de gobernadores del FpV que se abroquelan para exigirle a Macri que restituya el 15% de coparticipación. El diputado sanjuanino José Luis Gioja volvió a llamarlo y el rionegrino volvió a disculparse. Su gobierno lideró en diciembre la demanda judicial en la Corte Suprema pero hoy revisa esos pasos en la política. Esta aproximación evidencia la carencia y la salida que Río Negro prepara para sus angustias financieras. Weretilneck transparentó que la Provincia está atada, más que nunca, a Nación. Las buenas y malas noticias tienen núcleos fundacionales en las acciones o carencias nacionales, según su relato parlamentario. Alertó por los ingresos federales y cuantificó que la baja de las ganancias significaría una pérdida de 400 millones. Economía lleva esa merma a los 480 millones. El gobierno acordó mayoritariamente con los gremios, quedando sueltas expresiones minoritarias. Las subas quedaron por arriba del 30%. El impacto será pleno en el segundo semestre. Así, la gran prueba estará en junio cuando Economía tenga que afrontar el pago total de los aumentos y, además, cancelar el medio aguinaldo. Ese riesgo revoloteó la mente de Weretilneck y, por eso, se resistía al adelantamiento a junio de la pauta salarial hasta que cedió frente a la Unter, repitiéndose en su prioridad de apartarse de los conflictos docentes. La magnitud del brete financiero está por verse y, por eso, es un problema por ver, según la tradicional óptica gubernamental. En junio, también, estará avanzada la creación del partido de JSRN, que el gobernador sigue impulsando aunque reformuló el proceso. Ahora prevé para marzo una reunión de conformación de la mesa de autoridades del frente o “movimiento”. Consolidados los aliados, recién avanzará en la agrupación propia. La persistente resistencia del vicegobernador Pedro Pesatti explica el cambio de tiempos y de fases. Otra corrección exigirá la tenaz doctrina provincialista ideada. Ocurre que la atadura nacional de Río Negro –que describió en la Legislatura– desarticula ese credo del partido por venir. Ese reajuste será sencillo, pues ese armado responde a la exclusiva necesidad de una estructura. Pero, también, es cierto que la mutación de Weretilneck incomoda a parte de la dirigencia de JSRN. Pesatti sufre cada transformación y en Bariloche puso barreras a los cumplidos del gobernador al macrismo. Lo que vale es “cómo nos integramos” y “con quiénes (en la vuelta al mundo)”, opinó el vice. Algunos buscan partidos y otros se sacuden de ellos. Ayer, en Bariloche, el macrismo, liderado por el diputado Sergio Wisky, reunió a la dirigencia que no tiene o reniega de su organización partidaria. Propone una movida por fuera de esas armaduras. La flamante conducción de la UCR, que lidera Darío Berardi, no estuvo invitada y así obligó a la deserción del intendente viedmense, José Luis Foulkes, entre otros pares comunales. Hubo quienes negaron esos mandos y estuvieron, como el jefe de Huergo, Miguel Martínez o el edil de Viedma, Leandro Massaccesi. Allí –si alguna vez estuvieron juntos– se desarmó Cambiamos, mostrando el quiebre de la UCR con la dirigencia macrista, que prefirió algunos radicales y aliados de otros armados, como el del Frente Progresista. La política, con o sin partidos, se prepara frente a sus necesidades mientras la sociedad aguarda cambios que permitan reconstruir ilusiones.
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