El salario no es ganancia
El problema del impuesto a las Ganancias volvió a convertirse en un tema de debate nacional. Sucede que tras las modificaciones hechas por el macrismo a comienzo de año pagan el impuesto más trabajadores y jubilados en lugar de menos. Una vez pasadas las paritarias, este número pegará otro salto. No se trata de un debate menor. El pago de ganancias por parte de una enorme cantidad de asalariados es parte del ajuste que aplica el gobierno para garantizar condiciones económicas al capital financiero internacional, con el fin de reendeudar al Estado (lo que presentan como “volver al mundo”). El impuesto es una expoliación a los trabajadores que el gobierno necesita para financiar las exenciones impositivas que ha hecho a las mineras y al capital agrario –que no han redundado en ningún beneficio para las llamadas “economías regionales” ni para sus trabajadores, por el contrario, Weretilneck ha adelantado que “se viene un año con privaciones”–. Como los despidos, los tarifazos y los topes a las paritarias, el impuesto a las Ganancias sobre los salarios debe ser entendido como un aspecto de una política más general en favor de un reordenamiento de la economía en favor del capital financiero internacional que iniciaron CFK y Kicillof y que vino a completar el macrismo. El Partido Obrero ha presentado en el Congreso Nacional el único proyecto de modificación del impuesto a las Ganancias que defiende efectivamente el salario y el bolsillo de los trabajadores. Planteamos la abolición del impuesto para todos los salarios de convenio, carrera estatal o judicial y jubilaciones; llevar el mínimo no imponible al valor de tres canastas familiares (alrededor de $ 60.000) y multiplicar 18 veces las escalas considerando la inflación acumulada desde 1999, cuando fue su última actualización. Los otros proyectos “en danza” no acompañan esta orientación abolicionista. Las centrales sindicales presionan al Congreso. Pero el Congreso Nacional es el que ha votado el acuerdo colonial con los fondos buitre contra los intereses nacionales y el pueblo argentino (gracias al apoyo del macrismo, el massismo, el PJ y los gobernadores, entre ellos Weretilneck y Gutiérrez). En el Congreso, los trabajadores llevamos todas las de perder. Incluso por el poder de veto del presidente. Para imponerle condiciones y arrancar una sesión extraordinaria que aborde el problema es necesario impulsar un plan de lucha, como planteamos en esa reunión los diputados del Partido Obrero. En contraposición, el Partido Obrero ha salido a visitar a sindicatos a lo largo de todo el país para presentar su proyecto abolicionista del impuesto en los salarios y promover una movilización obrera de todos los sectores afectados por ganancias para derrotarlo. Cuando el gobernador Weretilneck rechaza modificaciones en el impuesto o Gutiérrez y los intendentes del MPN impugnan excluir el plus por zona desfavorable del cálculo de ganancias bajo el argumento de que “de tal manera se reducirían los ingresos para las provincias” montan una extorsión a los trabajadores rionegrinos y neuquinos. No faltan recursos, los recursos están, pero se van en los sobreprecios a la “patria contratista”, se los llevan los empresarios con exenciones, subsidios e intereses usurarios. En este punto, la maniobra del intendente de Villa Regina de exceptuarse él y su personal jerárquico del impuesto pero mantenerlo para los trabajadores rionegrinos es ilustrativa de la orientación del poder político: que el déficit del Estado nacional y de las provincias lo paguemos los trabajadores con un impuesto confiscatorio. Pero el déficit no lo producen las jubilaciones, ni los salarios, ni quitar el impuesto a las Ganancias, sino los beneficios otorgados a los capitalistas. Es necesario un paro nacional contra el impuesto al salario y un plan de lucha para derrotar el ajuste del gobierno de Macri y los gobernadores provinciales. (*) Diputado nacional por Frente de Izquierda. Militante de Partido Obrero
Opiniones
Néstor Pitrola (*)
El problema del impuesto a las Ganancias volvió a convertirse en un tema de debate nacional. Sucede que tras las modificaciones hechas por el macrismo a comienzo de año pagan el impuesto más trabajadores y jubilados en lugar de menos. Una vez pasadas las paritarias, este número pegará otro salto. No se trata de un debate menor. El pago de ganancias por parte de una enorme cantidad de asalariados es parte del ajuste que aplica el gobierno para garantizar condiciones económicas al capital financiero internacional, con el fin de reendeudar al Estado (lo que presentan como “volver al mundo”). El impuesto es una expoliación a los trabajadores que el gobierno necesita para financiar las exenciones impositivas que ha hecho a las mineras y al capital agrario –que no han redundado en ningún beneficio para las llamadas “economías regionales” ni para sus trabajadores, por el contrario, Weretilneck ha adelantado que “se viene un año con privaciones”–. Como los despidos, los tarifazos y los topes a las paritarias, el impuesto a las Ganancias sobre los salarios debe ser entendido como un aspecto de una política más general en favor de un reordenamiento de la economía en favor del capital financiero internacional que iniciaron CFK y Kicillof y que vino a completar el macrismo. El Partido Obrero ha presentado en el Congreso Nacional el único proyecto de modificación del impuesto a las Ganancias que defiende efectivamente el salario y el bolsillo de los trabajadores. Planteamos la abolición del impuesto para todos los salarios de convenio, carrera estatal o judicial y jubilaciones; llevar el mínimo no imponible al valor de tres canastas familiares (alrededor de $ 60.000) y multiplicar 18 veces las escalas considerando la inflación acumulada desde 1999, cuando fue su última actualización. Los otros proyectos “en danza” no acompañan esta orientación abolicionista. Las centrales sindicales presionan al Congreso. Pero el Congreso Nacional es el que ha votado el acuerdo colonial con los fondos buitre contra los intereses nacionales y el pueblo argentino (gracias al apoyo del macrismo, el massismo, el PJ y los gobernadores, entre ellos Weretilneck y Gutiérrez). En el Congreso, los trabajadores llevamos todas las de perder. Incluso por el poder de veto del presidente. Para imponerle condiciones y arrancar una sesión extraordinaria que aborde el problema es necesario impulsar un plan de lucha, como planteamos en esa reunión los diputados del Partido Obrero. En contraposición, el Partido Obrero ha salido a visitar a sindicatos a lo largo de todo el país para presentar su proyecto abolicionista del impuesto en los salarios y promover una movilización obrera de todos los sectores afectados por ganancias para derrotarlo. Cuando el gobernador Weretilneck rechaza modificaciones en el impuesto o Gutiérrez y los intendentes del MPN impugnan excluir el plus por zona desfavorable del cálculo de ganancias bajo el argumento de que “de tal manera se reducirían los ingresos para las provincias” montan una extorsión a los trabajadores rionegrinos y neuquinos. No faltan recursos, los recursos están, pero se van en los sobreprecios a la “patria contratista”, se los llevan los empresarios con exenciones, subsidios e intereses usurarios. En este punto, la maniobra del intendente de Villa Regina de exceptuarse él y su personal jerárquico del impuesto pero mantenerlo para los trabajadores rionegrinos es ilustrativa de la orientación del poder político: que el déficit del Estado nacional y de las provincias lo paguemos los trabajadores con un impuesto confiscatorio. Pero el déficit no lo producen las jubilaciones, ni los salarios, ni quitar el impuesto a las Ganancias, sino los beneficios otorgados a los capitalistas. Es necesario un paro nacional contra el impuesto al salario y un plan de lucha para derrotar el ajuste del gobierno de Macri y los gobernadores provinciales. (*) Diputado nacional por Frente de Izquierda. Militante de Partido Obrero
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