Evaluaciones pendientes
Panorama de río negro
El financiamiento programado para el año en letras se habrá consumido en el primer semestre porque la caída de recursos es mayor a la esperada.
Una encuesta oficial separa al gobernador, con buena valoración, de su administración “chata” y “sin proyectos”, reafirmando las carencias gubernamentales.
Weretilneck mostró esta semana rasgos extraños. Ese inusual rostro adusto ocultaba la inquietud por la caída de los recursos y su consecuente agujero financiero. Economía quedó obligada a la venta inmediata de las letras, que se preveían colocar recién en agosto. En el primer semestre –realmente entre mayo y junio– ya se habrá consumido los 700 millones programados por el 2016. Ahora, previa autorización legislativa, habrá otra emisión por casi igual cantidad –650 millones– para otros desfasajes.
Río Negro se inclina por las letras por la inmediatez de los ingresos. El viernes dispondrá de los fondos de la colocación del martes. El primer propósito será aportar al pago de salarios y el otro cumplir efectivamente con una efectiva inyección en constructoras y proveedores, procurando cierta reactivación.
Existía la opción de financiamiento con “deuda flotante”, admiten. Esa terminología enmascara una mayor restricción o paralización de los pagos a los acreedores. Weretilneck no quiso, insiste en la aún no lograda reanimación de la obra pública.
Esas concreciones conforman su activo político. Eso volvió a quedar ponderado en la última encuesta de ECO, de fines de mayo, en una docena de ciudades. Casi un 48% del espectro consultado –más de 3.000 rionegrinos– valoró positivamente su gestión y la rechazó sólo un 11%. Un 41% optó por un “regular”. Encontró un dato bien estimulante: algo más del 60% lo votaría.
La muestra expresa una singular disociación entre la apreciación del gobernador y la de su equipo. Esta evaluación contiene fronteras mudables. La misma consigna que la mitad de los consultados evalúa a “la administración como chata y limitada”. Y, por las dudas, iguales porciones reafirman que “no hay proyecto”, y “no se sabe para dónde va”. Bien claro.
Weretilneck tampoco se sorprendió. Esa mensurada carencia siempre conforma su vigilia y es un pedido recurrentemente desoído por sus ministros. Tras su triunfo provincial hace un año, el gobernador requirió “planes estructurales” para distinguir al nuevo gobierno. Todavía no logró ni siquiera aglutinar los diseños finales. La “ciudadanía” –según el muestreo– corrobora que no detecta ninguna diferencia entre sus gobiernos. El jueves, en gabinete, el gobernador repitió aquella consigna, valiéndose de la encuesta y la valoración de las problemáticas.
Existió un repaso de la percepción de los intendentes de los municipios consultados, pero la más cruda certeza del sondeo de Fernando Miodosky se concentró en la figura del presidente Mauricio Macri. El aval rionegrino sigue postrado. La evaluación positiva a su gobierno no logra superar el 24% de los votantes duros de la primera vuelta.
Quedar demasiado ligado a esa lánguida imagen embarulla a Weretilneck para el proceso electoral del 2017. Trajina, contrariamente, en sostener sus sólidos lazos nacionales pues prioriza la atención nacional a sus debilidades estatales. Cuida incluso la susceptibilidad macrista cuando disimula ante los suyos cuáles son los reales niveles de aceptación del presidente.
El Pro, única expresión oficialista en Río Negro, quiere y no quiere estar con la UCR, una sociedad siempre negada. “O nos aceptan o nos vamos con (Sergio) Massa”, advirtió el intendente viedmense José Luis Foulkes al referente macrista, Juan Martín.
La Convención radical ordenó ayer la marcha, enfocada para la próxima elección de autoridades y se prepara en la búsqueda de nuevos aliados. Su mirada es amplia, preserva su necesario acuerdo en Viedma con el Frente Progresista (por voto en el Concejo) mientras menciona al massismo y desea al oficialismo. Expira Cambiemos en Río Negro mientras el FpV acentúa sus contradicciones. Así, los apremios de Weretilneck están en su campo, entre atolladeros financieros e irresoluciones de su gobierno.
Una encuesta oficial valora de manera diferente al gobernador respecto de su equipo. Un 60% de los consultados –unos 3.000 rionegrinos– dijo que lo votaría.
El Pro, única expresión oficialista en Río Negro, quiere y no quiere estar con la UCR, una sociedad siempre negada. “O nos aceptan o nos vamos con (Sergio) Massa”, advirtió el intendente Foulkes.
Datos
- Una encuesta oficial valora de manera diferente al gobernador respecto de su equipo. Un 60% de los consultados –unos 3.000 rionegrinos– dijo que lo votaría.
- El Pro, única expresión oficialista en Río Negro, quiere y no quiere estar con la UCR, una sociedad siempre negada. “O nos aceptan o nos vamos con (Sergio) Massa”, advirtió el intendente Foulkes.
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