Macri y el anuncio sobre Malvinas que terminó en un error de interpretación
Estuvo cerca de convertirse en el Presidente que mas lejos llegó, desde el retorno de la democracia, en la recuperación de las Malvinas, pero nada de eso ocurrirá por el momento.
En pocas horas el presidente Mauricio Macri pasó de realizar el anuncio mas importante de los últimos 34 años sobre el tema de política exterior mas sensible de la Argentina, como la Cuestión Malvinas, a transformarse en el protagonista de un episodio que reflejó un error de interpretación y un mal manejo de los códigos del mundo diplomático.
Falto de training, Macri no sabía que su relato del breve encuentro con la primer ministro británica, Theresa May, estaría a un paso de provocar un conflicto diplomático con Londres.
“Le dije (a May) que estoy listo para comenzar un diálogo abierto que incluya, por supuesto, el tema de la soberanía sobre las Islas”, dijo Macri, y completó: “Me dijo que bueno, que si, que habría que empezar a conversar”. “Son cosas que llevarán años, pero lo importante es que comencemos y ella estuvo de acuerdo”, sostuvo el mandatario el martes por la noche.
El Jefe de Estado no distinguió, tal vez, que el lenguaje diplomático dista mucho del que se utiliza en la “rosca política” argentina. En diplomacia, donde hay que saber leer entrelíneas, donde un gesto cobra una importancia radical y un término mal utilizado puede generar un conflicto internacional, hay conversaciones que no deben filtrarse, de ninguna manera.

¿Hubo algún pedido de Londres para que el Presidente y su canciller, Susana Malcorra, salieran a aclarar el anuncio presidencial sobre el restablecimiento del diálogo por Malvinas?
En su incursión radial de hoy, el primer mandatario ajustó su discurso y dio a entender que le propuso a May hablar de “todos los temas” pero que en modo alguno mencionó el término “soberanía”, una palabra que fue quitada sistemáticamente de cualquier acuerdo de cooperación o cónclave entre argentinos y británicos desde la guerra de 1982.
Efectivamente, la premier británica consideró “razonable” conversar. Pero una cosa es hacerlo sobre la soberanía de las islas Malvinas -una propuesta que viene siendo planteada por las Naciones Unidas hace 51 años y que es desoída sistemáticamente por el Reino Unido en los últimos 34- y otra muy distinta es dialogar sobre ciencia, tecnología o cooperación educativa en las islas.
La Junta Militar mantuvo hasta poco tiempo antes del desembarco en Malvinas de abril de 1982, negociaciones con el gobierno británico para la transferencia de la soberanía a la Argentina. Pero la resistencia de los isleños y las necesidades de una dictadura militar golpeada por la violación de los derechos humanos, cortó toda conversación.
Mauricio Macri estuvo cerca -si su relato se hubiera ajustado a las reglas diplomáticas- de convertirse en el Presidente que mas lejos llegó desde el retorno de la democracia, en la recuperación de las Malvinas. Nada de eso ocurrirá por el momento.
Pero la polémica por los dichos del Presidente no es la única que en pocos días afrontó el gobierno nacional en cuanto al archipiélago austral. Recientemente, el anuncio de un vuelo mas que se sumó al ya previsto semanalmente a las Malvinas desde Río Gallegos, pasó prácticamente inadvertido.
No sólo la Casa Rosada no capitalizó lo que podría haber sido interpretado como el primer logro de la administración macrista en la Cuestión Malvinas, sino que nadie salió a explicar que los gobiernos de Argentina y el Reino Unido habían firmado una Declaración Conjunta que nada tiene que ver con un Acuerdo.
Eso generó que desde la oposición embistieran al gobierno, elucubrando -con éxito- un acuerdo oscuro de vuelos a cambio de la explotación del petróleo en el Atlántico Sur. Nada de eso está escrito. Pero tampoco nadie lo comunicó de esa manera, desde el primer momento.
Ahora, funcionarios de la Cancillería deberán exponerse la próxima semana a la crítica opositora en la Comisión de Relaciones Exteriores de la Cámara de Diputados y posiblemente se escuchen comparaciones de la gestión macrista en Malvinas con la política de seducción y el envió a las islas de los ositos Winnie Pooh del menemismo.
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