Milanga

Redacción

Por Redacción

Datos

Ya no brilla tu piel dorada,
ni tus bordes se ven tostados.
Casi te tengo olvidada
cuando crujías en aceite,
hoy te cocinan a oscuras
en un horno encerrada.
Los años nos piden control
de frituras y carbohidratos.
Nos amenaza el colesterol,
los glúcidos y el sobrepeso,
triste penitencia la dieta
para el epicúreo confeso.
Benditos eran los días
donde no era pecado
sentirse como antojado
y comerse una milanesa.
Frita eras un lujo,
y no te digo con puré.
Cuantas veces te saboreé
hasta untada con mostaza
pero yo siempre te querré
sin ninguna pretensión
vos solita y con limón
sin ningún otra sarasa.



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