A cinco años de la caída de De la Rúa



La ciudad de Buenos Aires, el conurbano y las principales localidades del interior del país eran escenario hace cinco años de la ebullición social que, con protestas, saqueos, cacerolazos, represión, muertos y heridos mediante, terminaron con el gobierno de Fernando de la Rúa.

Justamente hoy se cumple media década de los cacerolazos que arrancaron en distintos barrios porteños y que luego confluyeron en la Plaza de Mayo. Diciembre de 2001 encontró a un gobierno aliancista debilitado por sus deserciones y enfrentamientos internos, que habían resquebrajado y virtualmente vaciado su base política, como así también por el rotundo fracaso que las urnas le habían marcado en las elecciones legislativas, dos meses antes.

El impulso de los ciudadanos por salir a las calles fue la culminación de un estado de ebullición social y violencia generalizada, que estuvo signada por los saqueos a supermercados en los puntos más pobres del conurbano y en algunas localidades del interior del país, donde murieron siete personas. A eso se sumó la represión que en la madrugada del 20 de diciembre fue desplegada por el gobierno en la Plaza de Mayo y sus alrededores, que estuvo replicada en las principales ciudades del interior del país y llevaron a 35 la cifra de muertos.

En las primeras horas del 20 de diciembre, cercado por su imposibilidad de reencauzar la situación y en el marco de una creciente ola de violencia y represión, De la Rúa decretó el estado de sitio por 30 días. Pero la medida fue rotundamente desoída por ciudadanos que seguían poblando las calles al grito de "que se vayan todos". Luego de eso, en un último intento desesperado de De la Rúa por reconstituir su autoridad política, el ministro de Economía Domingo Cavallo dio un paso al costado y, junto a él, todo el gabinete.  Pero ya era demasiado tarde: ni siquiera una buena parte del radicalismo lo apoyaba y el Frepaso hacía rato que había emigrado.


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