A seguir de racha

Argentina llega “dulce” al partido contra Paraguay.

Sabella apuesta por un grupo unido y va por el buen camino. El clima es de los mejores de los últimos tiempos.

CÓRDOBA (Sebastián Busader, enviado especial).- El “mundo fútbol” de Córdoba está convulsionado. La llegada de Lionel Messi y sus compañeros cambió inevitablemente la matriz pasional de esta ciudad. Los colores de los clubes se archivan por un par de días y hoy será todo celeste y blanco en un estadio Mario Alberto Kempes que estará abarrotado de almas ávidas de una victoria del seleccionado, que desde las 20:10 se enfrentará con Paraguay.

El partido no es uno más en estas Eliminatorias y se muestra como el pasaje a la consolidación de un equipo que en los últimos partidos dio muestras de madurez. Argentina (10 puntos) marcha tercera en la tabla, detrás de Chile (12) y Uruguay (11), pero ya asoman demasiado lejos en el tiempo los fracasos de la Copa América (ciclo de Sergio Batista), la caída ante Venezuela en Caracas (0-1 del 11 de octubre pasado) y el empate en el Monumental ante Bolivia (1-1, del 11 de noviembre). Ya lo dijo Messi varias veces: “Después de Bolivia el equipo se dio cuenta que tenía que reaccionar”.

Y lo hizo. Porque a partir de ese empate con silbidos llegaron todos éxitos: en eliminatorias, con Colombia de visitante y Ecuador de local; y en amistosos, frente a Suiza, Brasil y Alemania.

Esta ciudad y sus hinchas esperan con ansias la vuelta del seleccionado porque aquí nadie olvida que el 11 de julio del año pasado Messi, Higuaín y Cía volvieron a sentirse felices con la casaca albiceleste cuando en la Copa América golearon a Costa Rica por 3-0, paso previo a la caída en Santa Fe contra el finalmente campeón Uruguay. “Simplemente quiero agradecer a la gente de Córdoba por el apoyo hacia mí y a todos. Me hacía falta ese cariño”, dijo La Pulga aquella vez, antes de perderse en la zona de vestuarios.

Las cosas han cambiado y Argentina es banca para este partido que se jugará en el prolijo y mojado césped del Kempes (hace dos días que llueve por aquí). Messi es líder indiscutido, el equipo se ensambló de atrás hacia adelante, encontró su funcionamiento y la forma de hacer que el mejor de mundo explote en los momentos justos. No es el Barcelona de Pep Guardiola, está claro, pero de a poco encuentra su fisonomía y concepción de grupo.

Sabella escucha los requerimientos diplomáticos del rey del fútbol y por eso hoy mandará a la cancha a un equipo que en los papeles suena ultra ofensivo, con Ángel Di María, La Pulga y Ezequiel Lavezzi (es duda con Sosa, aunque jugaría el Pocho) unos metros más retrasado que el encendido Gonzalo Higuaín. La bisagra parece haber sido el segundo tiempo del partido en Colombia, cuando el seleccionado dio vuelta el resultado al abandonar el banco Sergio Agüero (hoy ausente por lesión) y armar el tridente con el “10” del Barça y el Pipita.

Si bien el uruguayo Gerardo Pelusso, nuevo DT de los guaraníes, realizó las últimas prácticas a puertas cerradas, se especula con que su partido de ajedrez lo jugará en la mitad de la cancha, poblada de camisetas rojas y blancas.

Con Víctor Cáceres, Víctor Ayala, Cristian Riveros, Marcelo Estigarribia y Cía intentará cortar la fluidez del juego local desde el primer pase y conseguir rodear a Messi antes de que llegue a la zona donde se hace indomable.

Una apuesta que puede sonar arriesgada también para el equipo de Sabella, que en los papeles sólo contará con dos volantes de contención: Fernando Gago y Rodrigo Braña, reemplazante de un suspendido Javier Mascherano que recién volverá el martes en Lima. Atrás de ellos se pararán Hugo Compagnaro o Clemente Rodríguez en el lateral derecho (por el lesionado Pablo Zabaleta), Marcos Rojo en el izquierdo y la dupla central Federico Fernández y Ezequiel Garay.

Paraguay apenas suma 4 puntos y está a uno del fondo de la tabla, donde habita Perú. Perdió los últimos dos partidos de eliminatorias, con Bolivia y Chile, y por eso se acabó el ciclo del técnico Francisco Arce.

Llegó Pelusso, con el pergamino de haber sacado campeón a Olimpia después de 11 años, pero poco cambiará en lo estructural este Paraguay de alas caídas, que buscará impulsarse en un Kempes deseoso de que el pitazo final encuentre a Messi abrazado a todos sus compañeros, victoriosos como en las últimas cinco presentaciones.

DyN

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