Acción judicial suma tensión política en Cataluña

La Justicia española “imputó”, sin acusar aún, al líder catalán Artur Mas para que declare sobre el plebiscito independentista simbólico de noviembre pasado. Amplio rechazo en Barcelona

Redacción

Por Redacción

MADRID / BARCELONA (DPA).- El jefe del gobierno de Cataluña en funciones, Artur Mas, fue imputado ayer por la Justicia por el referéndum simbólico sobre la independencia que convocó el 9 de noviembre en la región del noreste de España. La decisión judicial llega cuando su futuro político está ya en el aire por el veto a una nueva investidura del partido anticapitalista CUP, al que necesita la candidatura de Mas tras no haber logrado mayoría absoluta, pese a ganar las elecciones del domingo. La fiscalía acusa a Mas de desobediencia, usurpación de funciones, malversación de caudales públicos y prevaricación por haber obviado al Tribunal Constitucional, que lo llamó a no celebrar la votación del 9 de noviembre. La imputación no supone acusación formal, sino citación a responder ante el juez acompañado por un abogado, aunque puede ser el paso previo. Más tendrá que declarar en el Tribunal Superior de Cataluña (TSJC) el 15 de octubre. Si el juez decide que la causa sigue adelante, se enfrenta a penas de suspensión e inhabilitación de hasta 10 años. Mas intentó celebrar el 9 de noviembre un referéndum de autodeterminación, pero el gobierno de Mariano Rajoy lo frenó con un recurso ante el Tribunal Constitucional, que lo vetó. La consulta simbólica que anunció entonces –sin censo previo y en urnas de cartón– tuvo el mismo destino, pero Mas siguió adelante. Junto a él fueron imputadas la entonces vicepresidenta, Joana Ortega, que en aquella jornada dio datos de participación como si fuera una votación oficial y la consejera de Enseñanza, Irene Rigau, de la que dependían escuelas usadas como centros de votación. Para el gobierno catalán, se trata de un “juicio político” y una “anomalía democrática”. Convergència, el partido del jefe del Ejecutivo regional, denunció una persecución política. Oriol Junqueras, líder de ERC, formación socia en la candidatura secesionista Junts Pel Sí (Juntos por el Sí), consideró que es “la mejor demostración” de que “la pertenencia a España es inviable”. Artur Mas intenta desde 2012 celebrar un referéndum de autodeterminación. Como no pudo hacerlo, el 3 de agosto convocó elecciones regionales anticipadas para el 27 de septiembre, dándoles carácter de plebiscito sobre la independencia. Su lista ganó, pero quedó a seis escaños de la mayoría absoluta en el Parlamento. La CUP, la otra lista independentista, logró diez, erigiéndose en árbitro del proceso. La formación izquierdista cree que no se puede proclamar la secesión con ese porcentaje de votos y se niega a apoyar la investidura del liberal Mas, por los recortes presupuestarios y por los escándalos de corrupción en su gobierno. El jefe del Ejecutivo catalán intentó ayer utilizar su imputación par hacer cambiar de opinión a la CUP, pero el partido izquierdista volvió a rechazar su investidura.


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