Admiten que hay “pacto de silencio”
Siete trabajadores expresaron su molestia por el acoso y pidieron respeto.
AP
COPIAPÓ, Chile (Télam, DPA).- Luego del espectacular rescate de los 33 mineros desde la mina San José, los trabajadores relataron los miedos, angustias y esperanzas que los invadieron durante los 69 días en que estuvieron a 700 metros de profundidad.
En su primer contacto oficial con la prensa, siete de los 33 mineros expresaron ayer su molestia con la insistente cobertura mediática de su salida y pidieron respeto. Los trabajadores Claudio Yáñez, Juan Carlos Aguilera, Daniel Herrera, Álex Vega, Darío Segovia, Luis Urzúa y Juan Illanes se presentaron ante la prensa luego de realizar unos controles médicos en las dependencias de la Asociación Chilena de Seguridad (ACHS) de Copiapó.
Juan Illanes, quien actuó como vocero del grupo ante los micrófonos, señaló que estaban sorprendidos por el interés generado y al momento de pedir respeto, defendieron principalmente al minero Jhonny Barrios, por la especial cobertura que ha generado el triángulo amoroso entre él, su esposa Marta Salinas y su actual pareja, Susana Valenzuela.
El vocero del grupo reconoció, además, el pacto de silencio que acordaron en grupo sobre la experiencia vivida durante los 70 días que estuvieron encerrados a 700 metros bajo tierra, con la finalidad de escribir un libro, entre otras cosas.
“Escribir el libro fue lo que me salvó la vida en la mina”, expresó Víctor Segovia al diario local La Tercera, quien fue dado de alta el viernes del Hospital Regional de Copiapó.
El minero registró cada momento que pasó bajo tierra, una actividad en la que se pudo refugiar ante tanta incertidumbre y contrariedad, ante tantas situaciones extremas que les tocó vivir a los 33 trabajadores.
Los primeros 17 días al fondo de la mina, en que no tenían ninguna comunicación con el exterior y que desde afuera tampoco se sabía si estaban con vida, Segovia escribía “con un lápiz gastado y empolvado, y en las sucias hojas de un cuaderno de actas de informe del uso de maquinarias”, cuenta el diario chileno.
Al entrar en contacto con el exterior, pidió un cuaderno y un lápiz para continuar escribiendo.
En su familia todavía no entienden qué lo motivó a construir un diario de vida, en momentos en que lo más importante era sobrevivir. “Nunca antes del accidente había mostrado interés por las letras”, contó su hermano menor, Pedro.
Mario Gómez, el más experimentado y de mayor edad de los 33 trabajadores, manifestó desde el hospital “ahora quiero descansar, visitar y estar con toda mi familia, que estuvo sufriendo tanto. Siempre tuve la fe de que iba a salir. Dios siempre estuvo con nosotros”. Consultado sobre las vivencias debajo de la mina, manifestó: “eso es un tema que después vamos a hablar, pero por ahora no podemos hablar nada”.
AP
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