Advierten sobre los riesgos del “turismo sexual”

La prostitución infantil y el turismo sexual infantil fueron parte de las deliberaciones de ayer del curso de actualización sobre de- litos sexuales que se desarrolla desde el miércoles en Bariloche.



SAN CARLOS DE BARILOCHE (AB).- Durante la segunda jornada del curso de actualización sobre los delitos sexua- les, entre otros expositores, disertaron el especialista en medicina forense Alfredo Achával y el juez de instrucción local Miguel Angel Gaimaro Pozzi.

El primero se refirió a ciertas conductas o desviaciones sexuales, no necesariamente delictivas, y el juez Gaimaro Pozzi expuso sobre el tema de la pros- titución infantil y el turismo sexual infantil, una creciente y preocupante modalidad delictiva que acecha a los países menos desarrollados o que atraviesan crisis económicas.

Después de referirse a la evolución de la sexualidad y a ciertas disfunciones sexuales, como la anorgasmia y la eyaculación precoz, Achával repasó las características y particularidades del travestismo o disfracismo, tal como fue definida esa conducta a partir de 1910.

Si bien el especialista reconoce que el travestismo está muy ligado a un tipo de prostitución, donde el sujeto es requerido muchas veces porque puede brindar dos tipos de prestaciones, también mencionó casos de hombres que se visten como tales, pero usan ropa interior de mujer, y de otro, que organizaba una fiesta de disfraces por mes en un barrio privado, porque así podía manifestar con libertad su vocación de travesti. Luego expuso que “el travestismo comienza en la adolescencia, cuando el chico necesita del disfraz para realizar alguna manifestación erótica”.

Después, Achával abordó el tema del exhibicionismo, y recordó que en 1877 esa conducta había sido definida como una obsesión compulsiva a exhibir los genitales, muchas veces sin erección, casi siempre en el mismo lugar, como una rutina de exposición. Explicó que también hay mujeres que manifiestan esta conducta, mostrándose desnudas debajo de un abrigo, pero se ocupó más de señalar que los exhibicionistas suelen ser sujetos esquizoides y no muy jóvenes, con poca agresividad e inteligencia alta, y que la manifestación tiene un origen infantil asociado a la masturbación.

Turismo sexual

A su turno, Gaimaro Pozzi repasó los orígenes recientes del turismo sexual y los situó en Tailandia, alrededor de 1980, con posterioridad en Centroamérica y últimamente en Brasil. Criticó la pasividad de los regímenes y policías de ciertos países, “que hacen la vista gorda a la problemática, porque presumen que el turismo sexual infantil beneficia el turismo convencional”, y los caracterizó por el estado de pobreza de su población, o su “realidad económica complicada”. Gaimaro Pozzi relacionó la oferta y la demanda de esos servicios con la disparidad económica de los países, emisores o receptores del turismo sexual, y advirtió que esos turistas buscan a los chicos más jóvenes, a veces de 8 años, porque entienden que es menor el riesgo de contagio.

El magistrado reconoció que no existían estadísticas sobre el fenómeno, pero advirtió que “el problema está en la puerta de la casa”, y que se percibía “un coqueteo con los que buscan nuevos destinos para el turismo sexual infantil”.

Después recordó las realidades socioeconómicas actuales, con aumento de la marginalidad, la pobreza y el desempleo, y se preguntó si la charla debía ser meramente informativa, o había llegado el momento de realizar acciones de prevención. Por último, el juez Gaimaro Pozzi abogó por la creación de una figura penal que encuadre al “cliente”, y por la adecuación de la legislación existente.


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