AFA y Conmebol en pie de guerra

La ecuanimidad de la Conmebol ha sido puesta en duda desde el mismo momento que Lionel Messi alzó la voz luego del partido semifinal ante Brasil, en la última Copa América.
Los errores arbitrales y la equivocada aplicación de esa vedette tecnológica llamada VAR en el ámbito sudamericano, ha enfrentado a la AFA comandada por Claudio Chiqui Tapia y al ente sudamericano encabezado por el ya inefable Alejandro Domínguez.

El paraguayo maneja la entidad con un estilo muy particular, con decisiones más cercanas al arrebato emocional, que a las de necesario equilibrio para una entidad cuyo valor innegociable debe ser el de la equidad.

Cuando el viernes 2 de agosto llegó a las oficinas de AFA la “renovada” sanción para Messi por parte de la Conmebol, la FIFA ya tenía en sus manos una carta enviada por el Tribunal de Disciplina de la AFA que anticipaba su preocupación por los continuos errores arbitrales, y por ciertas medidas tomadas por el ente sudamericano, cuya interpretación reglamentaria es, al menos, dudosa.

Casi al mismo tiempo del reclamo, y de alguna manera justificando la misiva del cuerpo disciplinario del fútbol argentino, el mismo tribunal sudamericano que ya había sancionado a Messi el pasado 23 de julio con un partido y una multa de 1.500 dólares, le aplicó una nueva sanción de tres meses (la máxima estipulada por reglamento) y 50.000 dólares.
Esta Unidad Disciplinaria que sanciona dos veces por la misma infracción al capitán argentino, está integrado por un sólo miembro: la jueza venezolana Amarilis Belisario, vicepresidente del Tribunal, en cuyo encabezamiento de la misiva elevada a la AFA figura como “Jueza Única”.
Belisario suele ser convocada de “urgencia” por Domínguez para darle el dudoso marco legal a las sanciones que impone.

Desde el Tribunal de Disciplina de AFA denuncian que con estas prácticas se ven vulnerados “los principios de la equidad, la justicia, los reglamentos y la ética”, tal como reza la carta que llegó a manos de Gianni Infantino, presidente de FIFA.

Las arbitrariedades de la Conmebol tuvieron un nuevo capítulo con las modificaciones de calendario de la Copa Sudamericana, donde pagaron los platos rotos Independiente y Colón, que se vieron obligados a posponer sus compromisos por la Superliga.

La Conmebol programó el partido de ida de cuartos de final ante Independiente del Valle de Ecuador, que se jugó el último martes, apenas cinco días después de obtener la clasificación, y esto provocó nuevos problemas con el calendario. El Rojo debía jugar el último fin de semana con Newell’s, por la segunda fecha de la Superliga y no pudo hacerlo. A pesar de la protesta, la Conmebol defendió enfáticamente la decisión con un comunicado.

La reprogramación de la Sudamericana generó controversias por un tema bien puntual: la otra llave de cuartos de final protagonizada por los equipos brasileños de Fluminense y Corinthians, recién se abrirá el jueves 22 en San Pablo. El punto crítico está en que el ganador de este duelo jugará en semifinales con el vencedor de Independiente y su homónimo ecuatoriano.

Este supuesto favoritismo del ente que rige el paraguayo Domínguez con el fútbol brasileño, tuvo también un par de episodios que se dieron en las series de octavos de final de la Libertadores con equipos argentinos.

El insólito penal que le cobraron a Godoy Cruz, cuando igualaba 0-0 ante Palmeiras en el cotejo de vuelta jugado en Brasil, y la inexistente infracción sancionada de Esteban Andrada sobre Rony, en el duelo jugado entre Athético Paranaense y Boca en Curitiba, no hizo más que alimentar suspicacias sobre cierto favoritismo arbitral con los brasileños.

En ambos casos se (mal) usó el VAR. En la semifinal de la Copa América ni siquiera eso…


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