Al borde del aislamiento

El poblado subsiste al borde del aislamiento. El acceso con asfalto llega hasta el paraje Sauce Blanco, por la ruta 250. Luego, para llegar a Guardia Mitre, se requiere transitar unos 20 kilómetros por ripio. Sin embargo, la inaccesibilidad mayor está dada por la existencia exclusiva de una balsa que permite el cruce del río, a tres autos por vez, y que funciona desde las 7 a las 23.30. Fuera de esos horarios se puede salir hacia Patagones, por un camino de tierra que se corta en caso de lluvia. “Necesitamos un puente; hace años que está el proyecto y que avanzamos en gestiones, pero no se concreta”, afirma Demassi, quien asegura que esta situación impide el paso de camiones de gran porte o colectivos de larga distancia, además de las demoras que ocasiona a quienes intentan cruzar. “Se respira tranquilidad, es un lugar ideal para criar a los hijos, sin riesgos”, cuenta Dina, una mujer que trabaja como operadora en la radio municipal y da clases de informática en el secundario. La incorporación de un centro tecnológico con internet gratuito permite a los niños y jóvenes del lugar estar informados y conectados. Juan Carlos Carreño, por su parte, está despidiéndose este año de la escuela primaria en la que es director. Aunque vive en Viedma, Carreño -que está punto de jubilarse- ha aprendido a querer y valorar a la comunidad.


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