Alan García, Chávez y las «Casas del Alba»

Redacción

Por Redacción

El presidente peruano Alan García asintió con una sonrisa pícara cuando le pregunté sobre los documentos encontrados por el ejército colombiano que demostrarían el activo apoyo del presidente venezolano Hugo Chávez a grupos violentos en Colombia; algo parecido puede estar sucediendo en Perú, afirmó.

García, un ex populista de izquierda, me dijo en una entrevista en su despacho que hay unas 200 Casas de la Alternativa Bolivariana de los Pueblos, o «Casas del Alba», operando en Perú. El gobierno peruano sospecha que estos locales, en su mayoría residencias privadas con carteles del Alba en sus frentes, son lugares de reunión para grupos de la izquierda radical y cocaleros que en muchos casos tienen vínculos con grupos violentos. Las Casas del Alba dicen que se dedican a obras de caridad, como haber enviado a unos 5.000 peruanos a operarse de cataratas en Venezuela.

«Hay un conjunto de indicios que muestran que las Casas del Alba tienen una vinculación con el gobierno venezolano», me dijo García.

Horas antes de la entrevista, el congreso peruano había iniciado una investigación sobre si las Casas del Alba tienen vínculos con grupos terroristas o si «otro gobierno está interfiriendo en los asuntos internos» de Perú. La comisión investigadora del Congreso tendrá 90 días para emitir su veredicto.

García me dijo que, si se comprueba una injerencia externa en las Casas del Alba, «tomaremos las medidas correspondientes».

-¿Cerrar las Casas del Alba? -pregunté.

-Entre otras cosas -respondió.

-¿Como qué? -insistí.

-Si se demuestra que hay una embajada que está actuando activamente, (le diremos) hasta luego -dijo, llevándose la mano a la cabeza como diciendo adiós.

Venezuela niega estar dando apoyo activo a las Casas del Alba. El embajador venezolano en Perú, Armando Laguna, dijo en una entrevista con el diario «El Comercio» el jueves que estos locales «no reciben financiamiento ni asesoramiento ideológico ni político nuestro». Pero, según funcionarios peruanos, la ayuda venezolana se está dando indirectamente, a través de Bolivia.

Funcionarios peruanos señalan que se está construyendo en la capital boliviana de La Paz una «embajada común bolivariana» que albergará las embajadas de Venezuela, Cuba y Nicaragua, junto con oficinas del gobierno boliviano. El edificio -ubicado en 107-109 de la avenida Costanerita, en el vecindario de Obraje- sería el centro de entrenamiento y propaganda revolucionaria de Chávez en la región andina.

Entre otras cosas, la sede bolivariana ya ha llevado a Bolivia a jóvenes indígenas del sur de Perú para darles entrenamiento militar en la academia de la policía militar de ese país, afirman. Un funcionario peruano me mostró una fotografía que -según dijo- muestra el arribo de reclutas peruanos a la academia de la policía militar boliviana el 21 de enero de 2007.

Preguntado al respecto, García dijo haber escuchado informes sobre «una inmensa embajada común de los países bolivarianos… un cuartel general bolivariano».

Agregó que «si es así, significa que hay una estrategia común» que podría estar dirigida a fomentar un alzamiento indígena en la región. «Se habla de la nación aymara que se va a consolidar entre Bolivia, Perú y la parte norte de Chile», con su capital en Bolivia, señaló.

Mi opinión: después de años de sospechas de que Chávez estaba financiando a los actuales presidentes de Bolivia, Ecuador y Nicaragua, así como también al derrotado candidato peruano Ollanta Humala, el presidente narcisista-leninista de Venezuela acaba de ser puesto en evidencia en varios países al mismo tiempo.

Primero se descubrió a un empresario venezolano residente en Miami que había llegado a la Argentina en un vuelo oficial con una delegación del gobierno venezolano portando 800.000 dólares en efectivo. Los fiscales de Estados Unidos dicen tener docenas de videos y grabaciones que mostrarían que el maletín era del gobierno venezolano y estaba destinado a activistas de la campaña presidencial de Cristina Fernández de Kirchner.

Después, el presidente colombiano Álvaro Uribe sacó a relucir documentos encontrados en tres computadoras incautadas por el ejército colombiano tras su ataque al campamento de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) en Ecuador, que demostrarían entre otras cosas un plan de entrega de 300 millones de dólares de Chávez a las FARC. Colombia afirma que hay un cien por ciento de certeza de que los documentos son genuinos y ha puesto las computadoras a disposición de expertos forenses de la Interpol para que certifiquen su autenticidad.

Ahora, el Congreso de Perú ha iniciado su investigación sobre las Casas del Alba: el proceso podría sacar a la luz los vínculos entre «la embajada común bolivariana», las sedes chavistas en Perú y grupos violentos peruanos.

García hace bien en hablar abiertamente de todo esto. De hecho, le está mandando un mensaje a Chávez: «No te metas en mi casa. ¡Te estamos observando muy de cerca!» Mejor prevenir que curar.

 

ANDRÉS OPPENHEIMER (*)

(*) Periodista argentino. Analista internacional. Miami

Especial para «Río Negro»


El presidente peruano Alan García asintió con una sonrisa pícara cuando le pregunté sobre los documentos encontrados por el ejército colombiano que demostrarían el activo apoyo del presidente venezolano Hugo Chávez a grupos violentos en Colombia; algo parecido puede estar sucediendo en Perú, afirmó.

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