Alarma por riesgosa floración de caña coligüe en el Parque Lanín

Redacción

Por Redacción

SAN MARTIN DE LOS ANDES (ASM).- La alarma se encendió en el Parque Nacional Lanín. A lo largo de 80.000 hectáreas se detectó un fenómeno cuya ocurrencia se da una vez cada 60 años: la floración de la caña coligüe, que se asocia a serios riesgos para personas, animales y el propio bosque.

Invasión de roedores con su carga potencial de transmisión de enfermedades, multiplicación de riesgos de grandes incendios, alteración de la regeneración del bosque y pérdida de forraje natural, son algunos de los trastornos y peligros que encierra el extraordinario suceso.

Las autoridades del PNL y el hospital local ya trabajan en un plan preventivo, con la organización de talleres y la aplicación de medidas que procuren minimizar los riesgos .

La floración masiva se inició en la primavera del 2000 y en estos meses pueden detectar grandes extensiones de caña seca (la planta muere en el proceso y renace luego con la difusión de las semillas).

El fenómeno alcanzó las cuencas de los lagos Filo Hua Hum; Meliquina; Hermoso; Villarino-Falkner (sólo en el sector nordeste); Lácar (incluyendo lago Escondido); Lolog; Curruhue-Epulafquen y Paimún-Huechulafquen. El proceso abarcó unas 80.000 hectáreas de superficie con caña coligüe en flor, más unas 12.000 hectáreas donde la floración es esporádica.

Según un voluminoso informe técnico que circula en el PNL elaborado por el biólogo Javier Sanguinetti y el guardaparque Leandro García, el «extraordinario recurso alimenticio que surge abruptamente con la semillazón de la «Chusquea culeou», provocaría un aumento significativo del número poblacional en varias especies de roedores nativos, fenómeno conocido como «ratada» popularmente «.

En la región norandino-patagónica, donde se encuentra el Parque Nacional Lanín, existen unas 12 especies de micromamíferos (en su mayoría roedores). El grueso de ellos son «generalistas» y «oportunistas» en su dieta, es decir que consumen varios tipos de alimentos y especialmente aquellos que se encuentran en mayor abundancia y disponibilidad natural.

Existen varios de estos roedores que podrían beneficiarse con la explosión de alimento que supone la floración de la coligüe, pero entre ellos aparece el «colilargo», que es el único exclusivamente granívoro, que aumenta rápidamente su población en otoño-invierno, cuando crece la disponibilidad de semillas.

Conviene recordar que el «colilargo» u «Oligoryzomis longicaudatus» es la especie sindicada como vector del temible hantavirus, y también es la «candidata por excelencia a responder al fenómeno de la floración de la caña con mayor intensidad».

Si bien la relación entre «ratada» y «Hanta» no está muy clara y se carece de estudios completos, las autoridades están seguras de que es necesario extremar las precauciones.

Durante las «ratadas», los roedores desarrollan desplazamientos en maza en busca de espacio y territorio. Durante el proceso invaden viviendas, construcciones abandonadas o no destinadas para alojamiento, migrando inclusive a centros poblados ubicados en inmediaciones de las zonas boscosas. «Potencialmente, parte de San Martín de los Andes podría sufrir una invasión masiva de roedores», destaca el estudio.

El fenómeno de floración masiva de la caña coligüe también provocaría una invasión del bosque con sotobosque por parte de animales domésticos y especies exóticas.

En el PNL existen bosques de «Nothofagus sp», que presentan densos sotobosques de coligüe. En esa situación, el ganado doméstico o las especies exóticas herbívoras (Ciervo Colorado, Liebre Europea, Conejo, Jabalí) no suelen ingresar al interior del bosque, ya que la caña funcionaría como una barrera.

Muchas de estas áreas en el parque están ubicadas en las adyacencias de áreas utilizadas para la ganadería. Con la desaparición temporaria de las matas de coligüe, el sotobosque quedaría lo suficientemente abierto para permitir el ingreso de los animales. El ganado seguramente cambiará la dieta, consumiendo preferentemente los brotes de Nothofagus sp, especialmente coihue, lenga, raulí y roble pellín; maqui o «Aristotelia Chilensis», Ciprés de la cordillera, Michay, Calafate y Parrillita en el caso del Ciervo Colorado.

La desaparición de la caña como recurso forrajero también producirá un avance de las especies espinosas o arbustos y de especies exóticas. Muchos de los pastizales creados por el hombre y su actividad ganadera presentan escaso forraje y graves problemas de conservación debido al sobrepastoreo combinado con recurrentes incendios.

La degradación de estos pastizales provoca que los animales domésticos ingresen al bosque en busca de otros recursos forrajeros. La muerte de la caña multiplicará este problema. Los principales bosques amenazados desde áreas de veranada e invernada son aquellos constituidos por las especies de mayor valor de conservación del Parque Lanín (Raulí, Roble Pellín, Araucaria, Coihue y Lenga).

A su turno, el riesgo de incendios es otra de las consecuencias directas de la floración de coligüe. El evento desencadenará probablemente siniestros de gran magnitud, al aumentar el volumen de materia orgánica seca en el suelo, con un incremento de la probabilidad de que se quemen miles de hectáreas de bosque húmedo o semihúmedo. A esto debe sumarse la gran combustibilidad de la caña seca y la duración de las hojas y los tallos secos en pie sin descomponerse (pueden permanecer así unos 13 años).

Un fenómeno que no ocurría en la región desde 1939

Según testimonios de viejos pobladores, recogidos en un informe técnico del Parque Lanín, se recuerdan floraciones masivas de caña coligüe entre 1900 y 1904 y en 1940.

En 1939 se recuerda una floración masiva en la Península Llao Llao (Nahuel Huapi), y desde entonces se tiene la certeza de que no se ha producido un fenómeno similar hasta el presente.

La caña coligüe (Chusquea Culeou) es una gramínea perenne perteneciente a la subfamilia de los bambúes; está ampliamente distribuida entre los 35 grados sur y los 47 grados sur, ocupando una estrecha franja a lo largo de la Cordillera de los Andes en Neuquén, Río Negro y Chubut.

La duración del ciclo de floración masiva -hay floraciones aisladas y esporádicas- no se conoce con precisión y continúa siendo un enigma para la ciencia. Si bien estudios indicarían ciclos de entre 15 y 25 años, los testimonios recogidos dan cuenta de períodos notablemente superiores, de hasta 60 años como en el Parque Lanín. Como se apuntó, las razones de semejante lapso entre cada floración son desconocidas. Algunos investigadores arriesgan varias hipótesis, como sequías prolongadas; presencia de manchas solares; vinculación con el ataque de ciertos insectos, hongos y nematodos; determinación genética, entre otras. (ASM)

Ya trabajan en un plan preventivo

Especialistas del Parque Lanín trabajan en planes de acción que minimicen riesgos asociados a la floración de caña coligüe, tales como incendios, proliferación de roedores, alteración de la regeneración del bosque, y pérdida de forraje (ver nota central).

Las recomendaciones apuntan en varios sentidos en las zonas adyacentes a los densos sotobosques de caña coligüe. Por caso, manejo ganadero y de especies herbívoras.

En este apartado se incluye la reducción o eliminación de la carga ganadera; gestiones para obtener forraje complementario para el ganado; vigilancia de animales en veranada-invernada; incremento de la caza deportiva del ciervo colorado y jabalí; entre otras varias acciones específicas.

Respecto de la prevención de incendios, se propone un incremento regular de recursos humanos y económicos en un ciclo de 13 años (período en que la caña seca se mantiene erguida), así como un mapeo específico de los sitios de mayor riesgo.

También, implementar medidas de resguardo de viviendas y otras edificaciones; reducción del volumen combustible en grandes extensiones y áreas estratégicas; medidas preventivas en sitios de acampe y loteos.

Las medidas extraordinarias deberían no sólo implementarse en el Parque Lanín sino también en el Parque Nacional Nahuel Huapi, donde los especialistas del PNL anticipan una floración masiva similar en los próximos años.

Respecto de la proliferación de roedores, se recomiendan amplias campañas de difusión sobre el fenómeno de «ratada» y las acciones preventivas asociadas. Información complementaria sobre «hantavirus» y medidas preventivas.

El detalle -que se reproduce aquí en apretada síntesis- se completa con un plan de monitoreo permanente de las áreas problemáticas y sus adyacencias. (ASM)


SAN MARTIN DE LOS ANDES (ASM).- La alarma se encendió en el Parque Nacional Lanín. A lo largo de 80.000 hectáreas se detectó un fenómeno cuya ocurrencia se da una vez cada 60 años: la floración de la caña coligüe, que se asocia a serios riesgos para personas, animales y el propio bosque.

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