Albano derribó muros y logró su título universitario

Sufre discapacidad motriz por una parálisis cerebral. Fue dado en adopción y lo crió una mujer policía.

ROCA

Albano Moreno, de 35 años, recibirá este miércoles su título universitario de comunicador social, después de haber luchado toda su vida contra una parálisis cerebral espástica que tuvo al nacer. Como consecuencia de esa enfermedad es discapacitado motor y tiene severos problemas en la vista y atravesó 13 operaciones de distinta índole en su vida. Pero nunca claudicó y finalmente, diez años después, logró graduarse.

Hijo de madre adolescente, que dada su condición decidió darlo en adopción a Julieta Moreno, neuquina, policía de profesión que decidió criarlo sola. «Mi vieja es una de esas personas de carácter muy duro, pero tierna y de gran corazón».

Albano nació en una chacra de Buta Ranquil, en condiciones que no eran las ideales, un día de mucho frío. Producto de ello sufrió de hipoxia (falta de oxígeno en la sangre), lo que terminó dejando las secuelas a nivel cerebral que provocaron su enfermedad: graves problemas de visión y extrema rigidez en las piernas.

Debido al poco conocimiento que se tenía en la zona para tratar esta enfermedad a Julieta le recomendaron que lo llevara a Córdoba donde le decían que estaban los mejores médicos.

Allí su madre lo inscribió en una escuela especial, pero seis meses más tarde lo anotó en una escuela común. «Mi madre vio que yo no aprendía y tomó esa decisión, a los docentes no les parecía lo adecuado, pensaban que nunca que me iba poder adaptar», contó Moreno.

Fue durante esos años de primaria donde tuvo que operarse varias veces. Incluso a los 16 años le diagnosticaron osteoporosis. «Hasta ese momento yo andaba siempre en la silla de ruedas y tenía sobrepeso, entonces mi médico me dijo o «empezás a caminar o te morís» así que no me quedó otra que agarrar el andador y hacerme de fuerzas para caminar, fue muy complicado porque tuve que desarrollar una fuerza de brazos que no tenía», comentó.

A pesar de las complicaciones, su madre siempre insistió para que estudiara, por lo que a fuerza de estudio en el hogar terminó en tiempo y forma la secundaria.

Con 19 años llegó la operación más dolorosa de su vida, la reconstrucción total de sus pies. «Levantarme de eso fue lo mas difícil que me tocó vivir. Tardé tres años en volver a caminar con un andador como lo hago ahora, era un dolor espantoso, pensé que no iba a volver a caminar nunca», indicó mientras acariciaba sus rodillas.

«Emocionalmente, entrar a la facultad fue el desafío más importante de mi vida», señaló.

Ya con 25 años, decidió que era el momento de hacer algo por su vida. «Necesitaba independizarme, por eso la senté a mi mamá y le dije: sabes lo determinado que soy, te pido que apoyes esta decisión, vos confiá que yo me voy a recibir», contó orgulloso.

La vida universitaria tampoco fue fácil, durante su primer año su problema de visión se agudizó y luego vinieron problemas en su columna: tres hernias de disco. Confesó que por momentos pensó en abandonar pero insistió: «Yo no hago las cosas a medias, si lo hago, lo hago bien».

Así, diez años después de haber tomado aquella decisión, y a solo horas de recibir su título universitario, reconoció que tanto sacrificio valió la pena y agradeció a todos los que alguna vez le dieron fuerzas para seguir adelante en busca de este sueño.

Ahora su próximo objetivo está en poder conseguir un trabajo que le permita construir su hogar.


ROCA

Registrate gratis

Disfrutá de nuestros contenidos y entretenimiento

Suscribite por $1500 ¿Ya estás suscripto? Ingresá ahora