Aldo, el hombre de los parlantes que gira por todo Roca

Desde hace más de 40 años circula por los barrios haciendo publicidad móvil. Comerciales, deportivos o jingles políticos, todo se anuncia. Además, es la voz del estadio Maiolino.



Fina estampa para “Cordobita”. Con el utilitario y los bafles.

Ahí sigue rodando Aldo Córdoba por los barrios de Roca, con su camioneta, sus banderas flameantes y la buena potencia que tiran los parlantes. El mensaje cambia según la oportunidad: ofertas de comercios o jingles políticos para que voten por tal o cual candidato.

Pasan los años, cambian las tecnologías, las formas de comunicar, pero la publicidad móvil es el territorio en que mejor se mueve este hombre de casi 70 años, muy locuaz, inquieto, de pelo corto y al que es raro ver calzando zapatillas.

No duda al decir que por su oficio se considera casi “un personaje público”. Sabe que contribuyó a ello el hecho de que lleva 46 años como “la voz” del estadio Luis Maiolino.

Cuando la ciudad se llenó de emisoras FM se me puso difícil mantener la publicidad, pero compré una camioneta y hice varios cursos de capacitación en varias agencias

Aldo Córdoba

Le hizo sonido en Roca a los actos en los que dieron sus discursos los presidentes Arturo Frondizi, Raúl Alfonsín, Carlos Menem y Fernando De la Rúa. Y no olvida el día en que movió un pie del micrófono y casi le parte el labio al gobernador Horacio Massaccesi. O cuando estaba tirando cables cerca del escenario y casi enreda y tira al piso a Miguel Saiz.

Tampoco le esquivó con el sonido a las veladas boxístiscas, o los torneos de básquet.

Durante varios años fue operador técnico en LU18, Radio El Valle, en horario nocturno.

Aldo se siente orgulloso por haber criado y educado a sus tres hijos con el sustento que le dio el oficio. Uno es periodista, el otro ingeniero agrónomo y su hija veterinaria. Hace muy poco sumó a su primer nieto. Es lo primero que anuncia, lleno de entusiasmo, cuando lo paran sus amigos en la calle.
Aldo se crió con ocho hermanos en Allen. Una familia muy humilde. Su padre limpiaba acequias en las chacras. Recuerda con una mueca triste cuando sacó los últimos billetes del bolsillo y le pagó el taxi hasta Roca porque había perdido el Ko:Ko. No quería que llegara tarde al trabajo en LU18.

Sus inicios. Con la vieja Citroneta y la misma elegancia

Antes de los 18 años, “Cordobita” ya andaba entre parlantes y bocinas. Corría el año 1969 y en la red de altavoces del balneario de Neuquén ya ponía bocaditos y llamados de atención al público. Se perdió un pibe con tal nombre y edad, tal auto está mal estacionado, etcétera.

Más tarde, ya en Roca, repitió con el negocio de la red de altavoces. Compró una Citroneta, dos bafles y un micrófono. Grababa su voz con la propaganda en un cassette, la canción del momento como tema de fondo, y de ahí, a rodar por los barrios. Luego llegaron el Ford Taunus, un utilitario ploteado y la aclaración antes de cerrar esta nota. Dice que lo suyo no pasa por lo material: “Mi mayor capital es mi familia. Mi esposa y tres hijos”.


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