Alegría y debate en Corea del Sur tras la liberación de 12 rehenes

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Los religiosos se encon-traban en buenas condi-ciones, aseguró la Cruz Roja.

SEúL (DPA/Télam) - La noticia sobre la liberación de otros doce rehenes surcoreanos en Afganistán desató ayer en casa una alegría indescriptible entre sus familiares. Y entre aquellos que aún temen por sus parientes creció la convicción de que los talibán radical-islámicos cumplirán el acuerdo con el gobierno surcoreano y liberarán a todos los 19 rehenes.

Las diez mujeres y dos hombres liberados, que permanecían secuestrados desde el 19 de julio, fueron entregados en Afganistán a una delegación surcoreana en la ciudad de Ghazni, capital de la provincia del mismo nombre, informó el Comité Internacional de la Cruz Roja (CICR) en un comunicado. Todos los rehenes liberados "parecen estar en buen estado de salud física", indica el informe . La liberación se hizo en grupos distintos porque los rehenes se encontraban ocultos en diferentes provincias.

Para las familias que esperan reunidas en una iglesia de un suburbio de Seúl, la mayor alegría por el regreso de sus allegados aún está por llegar. "Estamos más que alegremente emocionados", señaló su portavoz Cha Sung Min. De todas maneras, la alegría de las familias no es

taba exenta de claroscuros. Además del sentimiento colectivo de alivio, en el país se mezclan la reflexión y la tristeza por los dos rehenes asesinados. Tampoco disminuye la crítica a la iglesia cristiana misionera que impulsó el viaje del grupo a Afganistán.

Ayer en los medios se comentaba que aunque la crisis de los rehenes ha terminado con "pérdidas menores" y el gobierno merece elogios por su labor, Corea del Sur no ha salido indemne del hecho. "En este momento todos los coreanos están unidos por la alegría", escribió el diario "Chosun Ilbo". Sin embargo, agrega que por primera vez Corea del Sur debió negociar directamente con "secuestradores terroristas". Señala que se trata de un precedente "que probablemente en el futuro se convierta en una carga para la imagen internacional" del país.

El gobierno en Seúl justifica su actuación con el hecho de que se trató del mayor grupo de extranjeros secuestrados hasta ahora en Afganistán. Poco antes del secuestro, ocurrido el 19 de julio, las iglesias protestantes que realizan actividades misioneras en el extranjero, especialmente en países islámicos, ya habían sufrido críticas en Corea del Sur. El Consejo Cristiano dijo que respetará el compromiso del gobierno de no enviar más misioneros a Afganistán.


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