Alfalfa: la reina verde

El Grupo Osés, de capitales españoles compró 10.000 hectáreas en Valle Medio y pagó por ellas 15 millones de dólares. El proyecto es producir fardos de alfalfa para exportar hacia Medio Oriente.



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La producción de alfalfa en el Valle Medio podría ingresar en un punto de inflexión.

El desembarco del Grupo Osés, firma de capitales españoles especializada en la producción de este tipo de productos a gran escala, abre la posibilidad de que Río Negro pase a ser uno de los principales puntos de exportación de megafardos del hemisferio sur.

Los españoles se afianzaron recientemente en Pomona. Compraron semanas atrás, por 15 millones de dólares, cerca de 10.000 hectáreas que pertenecían al establecimiento Agrónica. Una cantidad de kilómetros importante de estas tierras bordea la ribera del río Negro.

Según ellos mismos señalan, para la producción alfalfa de alta calidad hay un mercado cada vez más demandante. La posibilidad de conseguir importantes rindes con el aporte de tecnología permite posicionar este cultivo como uno de los principales productos de exportación.

La intención de la firma española es poner en producción, en una primera etapa, alrededor de 5.000 hectáreas con el cultivo de alfalfa de alta calidad. A esta superficie se sumarían las 600 hectáreas de la empresa Agroalfa, que ya está trabajando en la región.

El número no es menor.

Según datos conservadores, en esta instancia, las exportaciones alcanzarían las 90.000 toneladas, con una facturación cercana a los 65 millones de dólares.

Esta oferta ya tiene comprador, Arabia Saudita, destino que la empresa española viene desarrollando desde hace años. (Ver recuadro)

Primeras inversiones

El Grupo Osés tiene previsto poner en marcha este año diez pivotes para la irrigación de unas 500 hectáreas destinadas a la producción intensiva de alfalfa.

Cinco ya están funcionando y con plantas para corte.

El riego con este tipo de mecanismos es el resultado de la tendencia actual hacia sistemas automatizables para el manejo del agua en la alfalfa, cuyo cultivo requiere una administración hídrica fraccionada teniendo en cuenta que sus necesidades varían a lo largo de su ciclo productivo.

Cada uno de estos pivotes que ya están trabajando en el campo tiene un costo superior a los 100.000 dólares.

La clave para poner en marcha este tipo de emprendimientos es, sin duda, disponer del agua necesaria para el riego de tamaña cantidad de hectáreas. Ésta se obtiene de pozos a metros de la superficie y con bombas que toman el fluido directamente del río.

En el lugar se trabaja con maquinaria de última generación; tractores, enfardadoras y cortadoras se distribuyen por las grandes extensiones de la plantación. Sólo por dar un número, una enfardadora de origen alemán como la que la firma tiene en esos campos está valuada en algo más de 200.000 dólares.

El emparejamiento de los terrenos con láser, la siembra de semillas de primera calidad, la utilización de fertilizantes para complementar el crecimiento, cortes precisos y en fecha y riego en los momentos adecuados son las variables que garantizan los niveles de productividad de la inversión.

En este sentido, las variaciones de los rindes son notables. De hecho, cuando la media de la comarca es de 10.000 a 12.000 kilos, con la aplicación de tecnología de punta estas empresas están obteniendo entre 15.000 y 18.000 kilos de alfalfa de calidad por unidad de superficie productiva.

Con megafardos de un promedio de 400 kilos, entre ambas firmas pueden llegar a producir en la cúspide del proyecto algo más de 220.000 megafardos que, vendidos en el Medio Oriente, significan un ingreso de divisas para el país del orden de los 65 millones de dólares.

En un momento en el que el dólar es tan necesario para el gobierno, sin dudas este tipo de proyectos contribuye al sostenimiento de la economía de la región.

Desde la empresa aseguran que el megafardo de segunda tiene grandes oportunidades de ser colocado en el mercado interno para abastecer la demanda de alimento de hacienda que en la región, teniendo en cuenta un posible corrimiento de la barrera en poco tiempo.

Este tipo de productos se comercializa a un promedio de 600 pesos, monto que se triplicaría cuando se habla de un megafardo de calidad con destino al mercado internacional.

Los comienzos

Eduardo Piloto se dedicó a la administración de campos durante décadas hasta que decidió comenzar con su propio emprendimiento y junto con su socio Mauricio Salinas hoy son dueños de Agroalfa.

El primero explicó que el cultivo de la alfalfa hoy “es un negocio de volumen”.

“Nosotros comenzamos con este tipo de producción hace siete años. Decidimos encarar esta alternativa y tuvimos la suerte de contar con los españoles, que vinieron a comprar nuestra producción para exportar y nos dieron una mano importante”. Sobre el Grupo Osés detalló: “Ellos nos propusieron a nosotros hacer el negocio. El precio entonces no era excelente, pero la venta era segura. Y muchas veces hay que ver esa parte del negocio, entendiendo que la previsibilidad es clave. En esta temporada ya llevamos 10.000 megafardos exportados y nos quedan otros mil más que están listos para salir”, explicó Piloto en diálogo con “Río Negro”.

El productor aseguró que en el mercado interno actualmente se vende poco porque existe una oferta local que sostiene la demanda y en las zonas de mayor producción de ganado la lluvia ayudó a mejorar la carga de manera importante. “Hoy, por ejemplo, me llamaron de la Línea Sur: quieren 150 toneladas de megafardo. La ventaja que tiene este producto es que se abarata el transporte: colocás en un camión 60 megafardos sin problemas, mientras que en ese volumen de carga sólo podés poner 30 rollos”.

“La alfalfa es carne de perro. Si vos ponés buena semilla, dado que se ha desarrollado muy buena genética, los rindes en nuestra zona son muy buenos”, comentó Piloto y destacó, en relación con lo anterior, que se está desarrollando una semilla resistente al Rand Up (un agroquímico selectivo que se usa en cultivos de soja), lo que reduciría aún más los costos de producción.

“Acá, en Valle Medio, tenemos una muy buena calidad de agua. La alfalfa necesita alrededor de 1.000 milímetros y nosotros contamos con la ventaja de tenerla”, comentó el productor, quien en otra parte de la conversación aclaró que la demanda internacional de este tipo de productos sigue creciendo porque, mientras aumenta la población, las tierras cultivables van disminuyendo y “eso sin duda nos favorece”.

Tampoco dejó de señalar que ésta puede ser una alternativa de diversificación importante para la región del Valle Medio. “Contamos con la tecnología adecuada, los dos insumos básicos, agua y tierra, y tenemos toda la parte comercial muy bien aceitada... no falta absolutamente nada para que más productores quieran incorporarse al proyecto”, destacó Piloto.

Agroalfa ha tenido un crecimiento constante en los últimos años en la región. Tanto es así que ahora montará sus oficinas a la vera de la Ruta Nacional 250. En el terreno tendrá seis hectáreas adicionales para la demostración de las labores en vivo. “Vamos a tener dos hectáreas para cortar, dos para rastrillar y dos para enfardar, todo para que los productores se acerquen a ver qué es lo que estamos proponiendo”, indicó Piloto.

En definitiva, está todo dado para que la región cambie su perfil productivo y se diversifique hacia la alfalfa a gran escala. Todo un desafío.

Se abre una nueva alternativa de producción a gran escala en Río Negro

Sergio Escalante - sergescalante@hotmail.com


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