Alfonsín y De Narváez, hacia una bifurcación inexorable

Reconocen errores y ahora diferenciarán sus campañas, aunque habrá eventuales encuentros. Médicos le pidieron a Alfonsín que se cuide.



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DyN

BUENOS AIRES (ABA).- Siguen unidos… por caminos bifurcados. El mazazo electoral de las PASO, el 14 de agosto (que entre otras secuelas dejó a Ricardo Alfonsín en un empate técnico con Eduardo Duhalde, 38 puntos abajo de Cristina Fernández), obligará a la UCR, a diferenciar hasta el 23 de octubre, la campaña de su candidato presidencial, del armado que haga en la provincia de Buenos Aires el resistido (por algunos sectores que lamentan el divorcio con Hermes Binner) aspirante a la Gobernación, el empresario peronista Francisco De Narváez.

Repuesto de una bronquitis aguda que lo tuvo dos días internado (ver recuadro), Alfonsín encabezará hoy una reunión del comité federal del radicalismo y luego viajará a Tucumán para respaldar a José Cano, postulante al Ejecutivo que desafía nada más ni nada menos que al justicialista José Alperovich, quien va por la reelección.

Los médicos le aconsejaron a Alfonsín que se cuide. Pero él parece estar dispuesto a seguir con los “desarreglos” y cargarse al hombro una lucha que para muchos de sus correligionarios está perdida y que, por ello, debería concentrarse en ganar puestos parlamentarios y evitar así “la peligrosa hegemonía” kirchnerista, según explicitó uno de sus adversarios internos, el titular del partido, Ernesto Sanz.

“Habrá armonía y algún eventual encuentro, pero Alfonsín afirmará principios nacionales republicanos y De Narváez, intentará polarizar con (Daniel) Scioli, sobre asuntos y metas distintos”, precisó el secretario general del comité bonaerense de la UCR, Carlos Pérez Gresia.

Antes, Miguel Bazze, mano derecha de Alfonsín, reconoció que el acuerdo con De Narváez “nos llevó mucho tiempo y no lo supimos explicar”. Apuntó que están obligados a provocar un cambio de estrategia para mostrarnos “previsibles y creíbles”. Para ello, entre otras decisiones, colocarán en las marquesinas al candidato a vicepresidente, el economista Javier González Fraga y a dos postulantes a diputados, emblemas de la lucha contra la corrupción, el ex fiscal Manuel Garrido, en la capital federal, y Graciela Ocaña en la provincia de Buenos Aires.

Bazze mandó callarse la boca al vicepresidente Julio Cobos, quien declaró que el radicalismo había hecho “todo al revés”. Preservó a Sanz, aunque el principal colaborador de éste, Jesús Rodríguez, atacó directamente la táctica de Alfonsín y auguró que el retroceso puede aún ser mayor el 23 de octubre.

¿Habrá margen para explorar algún acercamiento con el peronista disidente Eduardo Duhalde? “Imposible. Duhalde está muy pinchado”, aseguraron empinados alfonsinistas a este diario.

“Estoy listo para hacer desarreglos”, dijo en broma el candidato, al dejar la clínica.

ARNALDO PAGANETTI

(Agencia Buenos Aires)


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