Algunos fragmentos



“Eterno”

Javier Mascherano

Era algo que sabían todos. Sus jugadores se enteraron un tiempo antes que los medios y que el mundo del fútbol, pero la noticia era la misma: había estado mal. Justo el mundo del fútbol, que parece regir las leyes del universo y ahora se ve tan insignificante. Mientras se preparan para ir a entrenar en un mediodía de verano, los mensajes empiezan a caer como el rocío de la mañana en otras épocas del año. El rocío no anuncia nada especialmente malo. Si amanece nublado, el día todavía puede arreglarse. Si no, pasa y vendrán otros mejores. ¿Serán estos mensajes el anuncio de algo malo que después pasará? ¿Algo difícil pero transitorio? Si se trata de lo que todos sospechan, ¿habrá nuevos días soleados? ¿Un final feliz? Eso sí que nadie lo sabía.

El rumor parece cierto. Ninguno se atreve a negarlo. Tampoco a confirmarlo. Si alguien quiere no creerlo, no lo dice (porque nunca lo hablaron, ni esa tarde ni después). La esperanza es que la realidad fuera como el rocío: pasajera. Una anécdota. Nunca terminamos de creer lo que no queremos que suceda.

(fragmento)

“El juego”

Nicolás Burdisso

De vuelta a la pensión, Facu reflexionó. Se habló y se escuchó. Se escuchó decirse cómo puede un gol cambiar todo, cómo una jugada puede marcar el camino a seguir. Pudo percibir nítida la esencia que se le había ido esfumando luego de sufrir tanta incertidumbre. La esencia, lo relevante, lo que lo había empujado hasta ese club, hasta ese partido, hasta esa cancha, hasta ese gol: el juego.

Se lo tatuó en la mente, en la sangre, en los pies. Y se obligó a una promesa: “Que nunca me falte esta sensación, que disfrutar dentro del campo de juego sea el motor que me impulse hacia adelante”.

Ese sábado tan intenso finalizó de la manera que en tantas oportunidades había deseado. Lo soñó y le pasó: comunicarle una gran noticia a su mamá y describirle con lujo de detalles el golazo a su papá.

Ese fue el comienzo de un interminable partido, de un juego maravilloso, único e infinito.

El juego de mi vida

(fragmento)

“Sueño del debut”

Jorge “Patrón” Bermúdez

El día había llegado tras dos años de disciplina y de esfuerzo y luego de que el azar le abriera la gran posibilidad de que el DT del equipo, el doctor Castro, lo convocara. Camilo sabe que en la cancha están sus amigos y eso lo invita a evocar las tardes en las que ellos conseguían una pelota para poder patearla hasta que la noche impidiera ver las atajadas de Diego, siempre gritando como el “Loco” René Higuita. Momentos de dicha plena que se mezclaban con el escaso plato de comida y con la oración destinada a pedir ayuda al Altísimo para poder jugar profesionalmente y colaborar para que sus padres tuvieran un hogar digno.

(fragmento)

“Técnico con árbol”

Jorge Sampaoli

Mucho había cambiado para el tan mentado año 2000. La información salía por los poros y a él no podía faltarle. Entonces buscó la forma de infiltrar a su compañero en los entrenamientos de los futuros rivales. Su físico diminuto lo ayudaba a escabullirse. Oculto, jugando a las escondidas, “Súper Hijitus” veía, anotaba y llevaba el bosquejo a su jefe. El apodo lo describía perfectamente. Pequeño, astuto y con poderes mágicos.

Su tarea era impecable, hasta que... un día caluroso de octubre, su moral cayó de las nubes al piso. Literalmente. Se vino a pique. “Súper Hijitus” no encontraba un sitio que albergara su tarea de espionaje en el bravo barrio Granaderos a Caballo. La respuesta fue emular a su mentor. Hizo lo que el “Pelado” había hecho unos años antes. Trepó a un árbol. Sonrió confiado y acomodó su espalda para luego pisar firmemente y hacer su trabajo. Nombres, flechas, gestos y más apuntes se dibujaban sobre su cuaderno. Fue tal la satisfacción que empezó a pesarle, y la rama que lo sostenía, empezó a doblarse.

Se dobló y se rompió. Y “Súper Hijitus” cayó. Cayó y fue descubierto. Fue descubierto, rodeado y apaleado. Terminó en el hospital con los ojos hinchados, algunos huesos rotos y moretones por todas partes. Tal como le había sucedido al “Gordo Bombo en el mismo barrio, después de un polémico triunfo del equipo del “Pelado”.

(fragmento)


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