Algunos puntos salientes del fallo contra Susana Freydoz



Susana Freydoz fue condenada este martes (20/11/12) en General Roca a la pena de 18 años de prisión por matar de un disparo a su marido el ex gobernador Carlos Soria, el pasado 1 de enero de 2012 en la chacra familiar roquense de Paso Córdoba.

El tribunal de la Cámara Primera del Crimen integrado por los jueces Carlos Gauna Kroeger, María Evelina García Balduini y Fernando Sánchez Freytes dio a conocer su extenso fallo en el auditorio de la Ciudad Judicial, que fue resuelto por mayoría aunque con una disidencia parcial. La lectura comenzó cerca de las 19 y pasadas las 21 continuaba.

Freydoz fue hallada autora responsable del delito de homicidio calificado por el vínculo con utilización de arma de fuego con circunstancias especiales de atenuación. Por el momento, la acusada continuará alojada en el área de Salud Mental del hospital de Cipolletti para preservarla de represalias o ataques de terceros.

Gauna Kroeger hizo un pormenorizado resumen del testimonio de las 31 personas que desfilaron por el juicio entre testigos y los peritos, que le permitió concluir que quedó debidamente acreditado el hecho y la autoría responsable, que no existió inimputabilidad aunque sí circunstancias especiales de atenuación.

Durante los alegatos, la fiscal Laura Pérez había pedido la pena de prisión perpetua para Freydoz por el delito de homicidio calificado por el vínculo por uso de arma de fuego y su inmediata detención mientras que la defensa, representada por Alberto Riccheri, había pedido la asbolución.

Los últimos dos años.- Peritos y testigos refirieron que en los dos años anteriores al hecho, entre 2009 y 2011, coincidieron en el trato recíproco y vehemente de la pareja, por los celos de Freydoz y una conflictividad que iba en aumento, con amenazas de suicidio, y que los problemas se fueron agudizando en el último año y medio.

Por citar algunos ejemplos de ello, durante el juicio María Emilia contó que cuando la llamaba por teléfono su madre lloraba, que le contaba que Soria le decía que estaba gorda y vieja, que ella sospechaba de la existencia de otras mujeres, que le decía que se había tomado todo. María Emilia habló del tema con su padre, éste se enojó y le respondió que Susana estaba mal, que lo tenía loco, que estaba obsesionada con esa idea.

“Eran los dos de carácter fuerte, las discusiones eran por cualquier cosa, verbalmente eran muy agresivos los dos, últimamente él decía ‘Susana no doy más’, recordó la hija durante la testimonial, mientras le aconsejaba separarse pero “algo en ella se volvió obsesivo”, agregó la hija y citó el juez.

Por su parte, su pareja Mariano Valentín contó que vio a su suegra en varias oportunidades revisarle los teléfonos a Soria, los escuchó tratarse de “pelotuda, boluda”, aunque nunca presenció agresión física, que la vio tomar pero nunca hasta el punto de no poder caminar, vio sacarle pastillas al marido, pero nunca delirante, que tuviera problemas de salud.

Martín Soria recordó que una vez su madre le dijo a su padre “mierda que vas a ser gobernador, me voy a tirar el sexto piso”. Dijo que su padre nunca le comentó que tenía otra mujer, peleaban por cualquier trivialidad, sí había insultos pero nunca violencia física y que Soria le dijo que la estaba volviendo loco y que ella mezclaba alcohol con alplax.

En este panorama, hijos y nueras aconsejaban la separación, a lo que Freydoz respondía que se iba a quedar sola, que nadie le iba a dar bola, y se iba a suicidar, tirándose del sexto piso. Todos hicieron menciones al consumo de psicofármacos aunque no pudieron precisar cantidades. Sobre la búsqueda de Freydoz de auxilio psicológico, Soria le decía que tenía que tener cuidado con lo que hablaba, esto pudo haber sido un límite a la búsqueda de ayuda que pudiera haber evitado el desenlace, estimó el Tribunal.

La cena de año nuevo.- Todos hicieron referencia al ambiente tenso de conflicto y recriminaciones constantes. María Emilia la notó “rara, como si no le importara nada de la cena. Soria y Freydoz discutieron por un perrito, por el pernil, por prender el horno, todo era problemático. Freydoz se enojó con su hija por lo que se iba a poner, cuando su madre se descompuso no le prestó atención y lo único que le preocupó era que Soria no había brindado con ella. Durante la cena Freydoz simuló ser perfecta, seguía discutiendo con su marido pero por lo bajo y charlaba con el resto como si estuviera todo bien. María Emilia notó que estaba mal, que tomaba mucho, que tenía los ojos vidriosos pero “no era que se estaba agarrando de las paredes”. Mariano Valentín también notó el ambiente raro desde temprano y que la cara de Susana no era la misma. Victoria Argañarza la notó exaltada y para Martín Soria su padre estaba sacadísimo.

El homicidio.- Una vez que los invitados se retiraron mientras Emilia y Freydoz comenzaban a retirar las cosas de la mesa, Soria pasó y dijo que se retiraba a descansar. Ella dejó la bandeja, dio un portazo y comenzaron a discutir en voz muy baja. Se escuchó “Susana estás loca, basta, me tenés harto, mañana agarro las cosas y me voy” a lo que ella respondió “por tu culpa me vas a hacer que me mate, por qué no brindaste conmigo”. De inmediato se escuchó el disparo y el grito de Freydoz llamando a su hija. Cuando abrió la puerta estaba oscuro, sólo la luz del pasillo, vio la sombra de la madre que corría de un lado al otro y el padre acostado que le sangraba la cara, su madre le decía que llamara a un médico, mientras el arma quedó sobre la cama. Ella llamó a Mariano tuvo que sacar luchando a su madre que quería volver a tomar el arma la mujer balbuceaba y decía “déjame que termino con esto, era para mí.

La asistencia médica.- Sobre la actuación de los médicos cuestionada por la defensa de Freydoz, el tribunal sostuvo que se pretendió trasladar la responsabilidad a otros actores. Consideró “irrelevante” el cuestionamiento porque “no estamos ante una urgencia como infarto, sino un disparo en el cráneo con hemorragia intracraneana como consecuencia necesaria” y agregó que “no está probada la mala praxis médica, que no es probable ni verosímil porque los médicos actuaron con los medios que tenían al alcance. “No lograron revertir la situación por las enormes lesiones” y que no se le haya practicado masaje cardíaco es irrelevante.

Las constataciones ciertas y objetivas.- Soria y Freydoz, discutían primero en voz baja y luego en voz alta; al momento del disparo él estaba de cúbito dorsal derecho con los miembros inferiores entrecruzados, se ignora posición de la cara. No se había echado a dormir, tenía los lentes de contacto. Fue impactado por un proyectil del arma calibre 38 Smith and Wesson, que le produjos severas lesiones y luego la muerte. El arma fue disparada por Susana Freydoz, de un solo disparo. El arma quedó después el costado de la cama, no se sabe si se le cayó o lo dejó ahí. Tomó el arma con ambas manos, no sabemos si extendió los brazos o no. Fue a más de 50 centímetros de distancia, narró el juez.

El disparo fue voluntario.- Frente a la hipótesis de la defensa de que el disparo de Freydoz fue para quitarse la vida, el Tribunal abonó el argumento de la Fiscalía, que ya había desechado esa posibilidad. Un arma no se dispara porque sí, no fue accidental porque el arma estaba en buenas condiciones. Para ejecutar una simulación no necesitaba martillar el arma. Para la hipótesis suicida debería haber apuntado hacia ella y no hacia su marido, para aceptar que fuera un accidente habría que aceptar un sinfín de casualidades difícil de creer. También desechó la hipotesis del forcejeo porque la escena no mostraba signos de lucha, por la posición de Soria, y porque los forcejeos fueron con María Emilia y Valentín para sacarla de la habitación.

rionegro.com.ar

Lectura de la sentencia a Susana Freydoz


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