Alimento seguro, clave para la reproducción de las majadas

La actividad ganadera no se detiene en cuarentena. En estos tiempos es vital asegurar el estado nutricional de los ovinos para emprender el nuevo ciclo productivo y atravesar el invierno sin sobresaltos, asegurando la productividad de los animales.



Por Macarena Bruno Galarraga (INTA)

Arreo. Los vaqueanos en plena faena con la majada.

De cara a la llegada del invierno, este es el momento ideal para prestar atención a la salud nutricional de las majadas de ovinos para verificar que estén en buenas condiciones para iniciar un nuevo ciclo productivo con resultados exitosos.
El consumo de alimento es importante para disponer de los nutrientes necesarios para sobrevivir y su carencia tiene consecuencias negativas en la salud o el desarrollo de los animales. La energía que se obtiene a partir del alimento es distribuida en los órganos para mantener sus funciones vitales: “En las condiciones de nuestra región, cuando el clima es desfavorable, con frío y viento, el gasto de energía del animal aumenta para tratar de mantener la temperatura corporal”, explicó Macarena Bruno Galarraga, técnica del INTA Bariloche, quién además aseguró que para que la actividad reproductiva no se vea afectada el animal necesita tener disponible energía extra. Por eso, es muy importante el estado nutricional en que las ovejas llegan al momento del servicio.
El servicio es uno de los momentos más importante del año que definirá el éxito reproductivo anual de las majadas. Si los animales no están en óptimas condiciones corporales para entrar al servicio, se concatenarán episodios que afectarán a la majada a futuro. Es probable que estos efectos no sean percibidos a corto plazo, pero generarán un efecto acumulativo de ineficiencia productiva.
En los últimos años, investigadores de diferentes países confirmaron que no solo incide el estado corporal en el que está el animal en un momento dado, sino que también se debe tener en cuenta las variaciones y los procesos de cambio de la condición corporal que atraviesa (identificado con la sigla CC, la medición subjetiva del estado físico-nutricional utiliza en ovinos una escala de 1 a 5). “La condición corporal puede ser buena o mala en un momento dado, pero más importante es conocer qué pasó antes de ese momento, si la oveja venía con pérdida de condición, en ganancia o solo su organismo se mantenía adaptándose a la situación desfavorable”, señaló Bruno Galarraga.
Uno de los comportamientos reproductivos más afectado cuando la oveja se encuentra en mal estado en el periodo previo al servicio es la manifestación del celo. Estudios revelan que las ovejas con CC menores a los 2 puntos a veces no manifiestan el celo debido a la alteración en las señales nutricionales que deben activar el eje reproductivo. A su vez, si las ovejas adultas se encuentran en CC del orden de los 2 puntos, es muy probable que no tengan problemas en la manifestación del celo, pero sí en las posibilidades de preñarse, las cuales van aumentando a medida que la CC se acerca a los 2,5 puntos.
Para el caso de las borregas, es necesario contar con un mejor estado corporal, ya que un animal de esas características inicia su actividad reproductiva mientras se encuentra en crecimiento, lo cual requiere de un gasto energético elevado. Al respecto, la investigadora indicó que el INTA Bariloche realizó estudios en hembras Merino cuyos resultados determinaron que las borregas deben alcanzar al servicio un peso vivo de 34 kg y una CC de 3 puntos, para lograr una preñez del 80%. Sin embargo, en el caso de una oveja adulta, esta eficiencia se logra con un peso mínimo de referencia de 35 kg y una CC mínima de 2 puntos.

La condición corporal puede ser buena o mala en un momento dado, pero más importante es conocer qué pasó antes.


Es necesario considerar que, a diferencia de las cabras, las ovejas que se preñan probablemente no pierden la gestación ante el estrés nutricional porque tienen diferentes mecanismos para mantener esa condición. Sin embargo, eso no sucede a un “costo cero”, ya que la falta de nutrientes durante la gestación, lleva a un retardo en el crecimiento del feto dentro del útero. Muchos estudios determinaron que los corderos con crecimiento intrauterino retardado presentan aumento de la mortalidad y morbilidad por alteraciones gastrointestinales, respiratorias, metabólicas y del sistema inmune. Además, esto también puede impactar en una disminución del potencial de crecimiento, en alteraciones en la composición de la calidad de la carne, y en el desempeño reproductivo durante la vida adulta.
Para lograr que las hembras lleguen con buena CC al servicio y tengan un buen desempeño reproductivo a lo largo del año, es importante considerar el uso de la suplementación estratégica durante el preservicio. Además de pasturas de calidad es conveniente incorporar grano de maíz, avena o pellet de alfalfa en las raciones y tener un cuadro disponible con buena disponibilidad forrajera para las ovejas que lo requieran en el preservicio.
“Planificar la suplementación teniendo en cuenta su impacto en la respuesta reproductiva y la gestación, permitirá anticiparse y mejorar la eficiencia, la rentabilidad productiva y económica de los productores ovinos de la región”, concluyó Bruno Galarraga.


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