Allen: peleó con el ladrón hasta obligarlo a escapar

Una comerciante no dudó y defendió



ALLEN (AA).- Una valiente mujer, propietaria junto a su marido de un pequeño quiosco ubicado en el barrio Bifulco de Allen, no dudó en enfrentarse a un delincuente armado para proteger a su familia de un violento intento de asalto. Luego, entre todos, lograron ponerlo en fuga sin que pudiera llevarse un solo peso, aunque ella y su hijo resultaron con varios cortes y severos golpes en la cabeza.

“Todavía no sé bien cómo pasaron las cosas y de dónde saqué coraje para tirarme sobre la mano del tipo para sacarle el arma. Sólo sé que cuando vi que el ladrón le apuntaba a mi hijo, traté de arrebatarle la pistola. No me di cuenta del peligro ni de que me había pegado, hasta que noté que me chorreaba sangre de la cabeza”, narró ayer, aún sorprendida e indignada, Magdalena Figueroa, víctima del intento de robo.

El inusual hecho ocurrió hacia el anochecer del viernes -minutos después de las 20- en un comercio que está asentado sobre la calle Chocón, entre Correntoso y Traful.

Un sujeto irrumpió en el comercio a cara descubierta, y portando un arma de fuego -que luego se comprobó que estaba descargada- encañonó al dueño del kiosco. El revólver era calibre 38 y en medio del forcejeo el malviviente escapó, olvidándolo en el suelo.

El propietario del quiosco y almacén se encontraba solo y el delincuente aprovechó la ocasión para amenazarlo y exigirle dinero. El hombre se mostró calmo y cauto, pero en busca de evitar mayores problemas abrió la caja.

Figueroa se encontraba en la parte posterior del comercio y al advertir la presencia del individuo junto a su marido en el mostrador, sólo atinó a gritarle a su hijo de 21 años, que también se encontraba en la vivienda, para pedirle ayuda.

El joven acudió al llamado de su madre en forma inmediata pero recién allí la mujer notó que el ladrón tenía un arma, y cuando éste se dio vuelta para apuntarle al hijo de la familia, la valerosa mujer no lo pensó dos veces y se abalanzó sobre el individuo.

No obstante, el malviviente s defendió como pudo y asestó sendos culatazos en la cabeza a Figueroa y también a su hijo. Luego logró escapar en compañía de un cómplice, que lo aguardaba fuera del local en una bicicleta.

“Cuando veo al tipo al lado de mi marido, me dijo 'vení', y yo alcancé a gritarle a mi hijo que estaba en una habitación en el fondo. Pero cuando le apuntó me le tiré encima. Con una mano trataba de cazarle los pelos y con la otra quería tirarle la pistola”, relató la mujer.

“A mí me rajó la cabeza y me atendieron en el hospital y a mi hijo hasta tuvieron que ponerle puntos”, añadió.

El forcejeo duró algunos minutos, comentaron ayer las víctimas, y luego el sujeto escapó. “Todavía no sé por qué hice lo que hice, pero uno se cansa de todo esto”, explicó Figueroa.

Cuando ocurrió el hecho, un presunto cliente que se movilizaba en bicicleta estaba en el interior del local, pero cuando ingresó el ladrón, aquél apresuró su paso y escapó. No obstante, resultó llamativo que dejara en el lugar su rodado y hasta ayer no hubiese aparecido para recuperarlo.


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