Almirón llegó pero no pudo declarar

El ex jefe de la Triple A padece problemas neurológicos y cardiológicos. Arribó desde España.



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Almirón, tras arribar a Argentina, fue sometido a estudios médicos.

Después de 33 años de su virtual huida a España, el ex subcomisario Rodolfo Almirón regresó ayer extraditado para rendir cuentas ante la Justicia por los crímenes que se le adjudican como ex jefe operativo de la Alianza Anticomunista Argentina (Triple A), pero un análisis médico indicó que por problemas de salud aún no puede declarar.

Fuentes judiciales informaron que Almirón fue sometido a estudios médicos que en forma preliminar arrojaron que padece “problemas neurológicos y cardiológicos”.

Muy nervioso y con cara de asombro, el ex subcomisario de la Policía Federal enfrentó las cámaras de televisión que esta madrugada aguardaron su arribo en el Aeropuerto Internacional de Ezeiza, proveniente de España, con una escala forzosa de un día en Recife, Brasil, por problemas en el avión de Aerolíneas Argentinas.

Los periodistas le preguntaron a bocajarro si se arrepentía y Almirón, enfundado en un chaleco antibalas y esposado, alcanzó a contestar: “¿De qué me tengo que arrepentir?” antes de que los policías lo metieran en un coche no identificable con rumbo a la alcaidía de los tribunales.

El detenido, tras cumplir con los trámites judiciales de rigor, fue trasladado a la cárcel de la ciudad bonaerense de Marcos Paz para ser alojado en el denominado “pabellón de lesa humanidad” que alberga a su ex compañero de la Triple A Miguel Rovira y otros represores de la última dictadura.

La extradición de Almirón (70) fue requerida por el juez federal Norberto Oyarbide en la causa en que investiga crímenes de la Triple A durante el Gobierno de María Estela Martínez de Perón, donde el hombre fuerte era el ministro de Salud y mentor de la organización paraestatal, José López Rega. En la causa número 6.511, caratulada “López Rega, José, sobre asociación ilícita”, Almirón está imputado de presunta “asociación ilícita en concurso real con homicidio doblemente agravado en hechos reiterados” por cuatro asesinatos políticos cometidos en 1974, entre el casi millar de crímenes que la propia Triple A se atribuyó durante el Gobierno de la viuda de Perón, con arresto preventivo en España y también requerida por la Justicia local.

En los años '60 Almirón había sido exonerado de la Policía Federal por presunta connivencia con delincuentes pero en 1973 López Rega lo reincorporó a la fuerza junto al comisario José Ramón Morales -suegro del primero- y asignó a ambos tareas de custodia suya y de la viuda de Perón.

La Triple A “debutó” con un atentado con bomba contra el senador radical Hipólito Solari Irigoyen, que sufrió heridas en las piernas y salvó su vida de milagro. A partir de allí ejecutó entre 800 y 1.000 atentados contra la oposición política y la guerrilla, y amenazas a intelectuales, artistas y cantantes. Los investigadores sospechan que Almirón ametralló al diputado nacional Rodolfo Ortega Peña (Peronismo de Base) el 31 de julio de 1974 cuando bajaba de un taxi en Carlos Pellegrini y Arenales, que iba acompañado de su esposa Elena Villagra, la cual resultó herida.

A mediados de 1975 López Rega abandonó el gobierno y fue enviado por la entonces presidenta a vivir España como embajador plenipotenciario, junto a Morales y Almirón. Todos se instalaron en la residencia “17 de Octubre” del barrio madrileño Puerto de Hierro en la que Juan Domingo Perón vivió exiliado.


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