Murió Amancay y piden no acercarse al lugar

En las próximas horas se dispondrá del protocolo correspondiente para estos casos.



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Amancay había varado en la arena de la caleta y fue avistada el viernes 24 de junio.(Foto: Foto: Archivo. )

Amancay, la ballena franca austral varada en Caleta de Loros, no sobrevivió a la situación en la que permanecía desde hace 8 días. La secretaría de Ambiente y Desarrollo Sustentable solicitó a la población no acercarse al ejemplar porque el cuerpo ya se encuentra en descomposición y puede transmitir enfermedades.

Amancay había varado en la arena de la caleta, y fue avistada a primera hora de la mañana del viernes 24 de junio. Inmediatamente fue asistida por los guardas ambientales de Pozo Salado y vecinos del sector.

Durante los primeros días se dispuso un operativo especial para intentar devolver al mar a la ballena, pero no se pudo lograr, ya que las mareas no fueron suficientes para arrastrar al cetáceo a su hábitat.

Desde el momento mismo de su hallazgo hubo una guardia permanente de los guardas ambientales de la Secretaría de Ambiente rionegrina, hasta que se produjo la muerte este sábado, ocho días después de haber quedado varada en la caleta.

En las próximas horas se dispondrá del protocolo correspondiente para estos casos.


La ballena Franca Austral estuvo ocho días sin alimentarse tras su varamiento en Caleta de Los Loros y según los lugareños cayó en una “trampa natural”.

En los primeros días Amancay luchó para volver al mar.
Gentileza

Antonella Lema y Fernando Hartmann fueron los primeros guardas ambientales de la Secretaría de Ambiente y Desarrollo Sustentable de la Provincia en arribar al lugar donde apareció el animal de unos 12 metros de largo y que pesa unas 15 toneladas.

“Ese viernes hubo vientos fuertes desde el sur, una marea más alta de lo habitual” explicó Antonella Lema.

Su compañero, Fernando Hartman aseguró que “La Caleta es un accidente en el que el mar ingresa al continente, se crea como una B a diez kilómetros hacia adentro. En el viaje hacia el sur, la curiosidad juvenil hizo entrar a la ballena a la Caleta, explorando”.

La curiosidad de Amancay pudo más que su instinto, ingresó a esa zona donde se forman las rías, una “trampa natural” como la conocen los lugareños. “Cuando la marea está alta el lugar es profundo pero cuando baja está flanqueada por médanos que generan muy poca profundidad” precisó Hartman.

Y agregó que “cuando la marea empezó a bajar, viernes a las 3 de la madrugada, quedó varada”.

Cuando baja la marea es una trampa para las distintas especies en Caleta.
Gentileza

La primera imagen recuerda Antonella Lema, es que “la ballena estaba en una zona muy plana y a unos 15 metros había un canal natural con agua. Cuando llegamos estaba subiendo la marea. Estaba muy enérgica, se movía con mucha fuerza, por lo que nos acercamos con cuidado. Con ayuda de los vecinos hicimos otro canal conectándolo con el formado naturalmente, estuvimos tres horas hidratándola pero nos retiramos porque había pleamar. Con la marea alta intentamos distintas maniobras para que la ballena nadara hacia aguas profundas, pero pasó todo lo contrario”.

Amancay no es el primer ejemplar según relatan los guardas ambientales. “En otras oportunidades aparecieron toninas y delfines. Algunos pobladores han encontrado huesos de cachalotes y ballenas. Incluso algunos lo llaman el cementerio de ballenas a un sector determinado, aunque no hay registros de varamientos de ballenas en los últimos años”.

Los pobladores no dejaron solos a los guardas ambientales y dieron todo el apoyo.

La salud de la ballena Franca Austral se fue deteriorando por la falta de alimentación y el aplastamiento de sus órganos internos al estar tantos días en tierra. Tuvo lesiones por el picoteo de las gaviotas y la extensa permanencia sobre la arena.

Fue un desenlace anunciado y que fue advertido desde el principio por los integrantes del Instituto de Biología.

Fernando Hartman y Antonella Lema, los primeros guardas ambientales que conoció Amancay.

“Dimos todo lo que pudimos. Se hizo todo lo que se pudo, guiados por especialistas como es la gente del Instituto de Biología Marina, quienes se contactaron con otros institutos. Uno humaniza la situación y percibe el sufrimiento del animal. Lo que tenemos en claro que es algo propio de la naturaleza y que no hubo intervención de la actividad del hombre en este varamiento” dijo Lema, quien realizó un agradecimiento y mención especial a todos los pobladores de Caleta de los Loros y Pozo Salado por la ayuda y acompañamiento que les brindaron a lo largo de todos estos días.


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Murió Amancay y piden no acercarse al lugar