Amargo aniversario de la reelección

A la sombra de la guerra en Irak, el presidente estadounidense cumplió ayer un año de su reelección con un panorama no muy favorable.

Hace un año George W. Bush tenía razones para el optimismo. Había logrado la reelección de forma contundente, lo que borró la impresión desfavorable de su primer triunfo en 2000, cuando llegó al poder más por decisión de la Corte Suprema que por número de votos.

Pero este aniversario no puede lucir menos auspicioso para el presidente.

Con una reprobación del 60% según las encuestas, Bush atraviesa el peor momento de sus cinco años en la oficina oval. Su gobierno luce contra las cuerdas a raíz de una seguidilla de reveses, el más reciente apenas el martes, cuando los demócratas forzaron que el Comité de Inteligencia del Senado termine el informe que prepara desde hace más de un año sobre las fallas en la información previa a la guerra en Irak.

Ese golpe de mano parlamentario lo posibilitó otro revés, el del viernes, cuando el jefe de gabinete de la Vicepresidencia, Lewis Libby, fue acusado de obstruir una investigación federal sobre la filtración a la prensa del nombre de una agente de la CIA. Un día antes, el jueves, Bush reconoció una grave derrota al retirar a su candidata a juez de la Corte Suprema, Harriete Miers. Una postulación criticada, no tanto por los demócratas como por las bases conservadoras del partido republicano. Y el miércoles murió el soldado estadounidense número 2.000 en Irak, un esfuerzo que para muchos va ya resultando bastante oneroso en vidas y recursos.


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