Amor “al por mayor” para Guillermo e Hilda

Ellos ya tenían 4 hijos. Hace un año que viven juntos.



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En el barrio Lavalle están puestas ahora todas las esperanzas: la casa amplia y propia. La familia Pretti recibió la donación del terreno y ayuda para edificar.

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Todo funciona en el hogar gracias a la organización” de actividades que hacen los padres.(Foto: Marcelo Ochoa )

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Marcelo Ochoa

VIEDMA (AV).- “Aquí todo es al por mayor”, aseguró Guillermo Pretti, el padre de cuatro hijos que junto con su esposa Hilda hace un año adoptaron siete sobrinos. Aquella frase se fortalece cuando se comparten apenas unos momentos con esa familia. Verdaderamente todo es al por mayor, empezando por el corazón. Abrir los brazos para recibir a tantos, cuando la frazada ya quedaba corta, no es posible sin un amor solidario que siguió sumando. Desde las vacaciones de invierno dos sobrinas de 13 y 10 vinieron a visitarlos y se quedaron. Eligieron a los tíos y a Viedma a cambio del difícil entretejido de La Matanza. Aquí van a la escuela y colaboran como todos en esta familia numerosa. También este año se sumó la mamá de los siete hermanitos y un octavo de pañales, además del abuelo de todos los primos. El viernes se cumplió un año del arribo de los siete niños a la pequeña casa de la familia Pretti en el 30 de Marzo con dos habitaciones, una pequeña cocina, piso de tierra, sin agua, una precaria instalación eléctrica y ni una pelota para que los varones (mayoría) jugaran. La difusión de ese enorme gesto de solidaridad generó el reflejo en la comunidad que los ayudó con lo que pudo. Y también el compromiso del gobierno en ofrecerles una vivienda digna en reconocimiento a semejante ejemplo y esfuerzo. Fue así que el municipio cedió un terreno en el barrio Lavalle, Obras Públicas los materiales con la mano de obra y el ministerio de Desarrollo Social el pago del alquiler de la vivienda que actualmente ocupan, a un par de cuadras de donde se levanta la futura con cinco habitaciones, cuatro baños, una espaciosa cocina completando una superficie de 170 metros cuadrados. “Un sueño para todos, un milagro”, dijo Hilda, la encargada de organizar a diario esa numerosa familia: una lista pegada en la puerta de la heladera establece desde el adulto y el pequeño que lava los platos (el único que se salva es el papá encargado de alimentar a semejante familia), dobla la ropa, pasa el cepillo, tiende las camas, los detalles de la rutina diaria que en esta casa funciona como una gran institución. Están tan organizados que hasta cuentan con “una pieza para llorones y para los que se pelean”. La convivencia no es fácil con 14 chicos de cuatro a 18 años, un bebé y cuatro adultos, donde la autoridad la ponen los padres y una orden es palabra santa. Todos los niños van a la escuela y la mayoría almuerza allí, lo que alivia un gasto diario en comida no menor a los 700 pesos: cuatro kilos de pan, cuatro paquetes de fideos, cuatro litros de jugo y una caja de leche en polvo de 800 gramos (14 litros) cada tres días. Los chicos son obedientes y sanos, pero cuando se enferma uno se contagia el resto. “Esta semana cinco se engriparon. Por suerte la salita nos queda a un paso, pero el doctor Andreani cuando nos ve llegar bromea y nos dice que los Pretti tenemos que avisar con anticipación porque copamos el lugar”, señaló Hilda que siempre mantiene el mismo tono suave de voz. El matrimonio de 38 años agradeció a todos por la ayuda recibida, especialmente a Alejandro Echarren y su secretaria Mimí Ludueña, a Mario Sánchez, al vicegobernador, Pedro Pesatti, a Pablo Sulé. La esperanza está puesta en la casa a la que todavía no se le puede colocar el techo por una firma en Fiscalía de Estado. “Hasta ahora siempre cumplieron”, sostuvo Guillermo, a quien lo incorporaron en el IPPV. Esperanzados, todos aguardan la Navidad que el año pasado puso el arbolito con regalos por primera vez para los chicos recién llegados.


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