Francisco vive las horas más amargas de su papado

De la Redacción

En sus últimas apariciones públicas, el papa Francisco no puede ocultar su malestar y preocupación. A la ola de denuncias sobre casos de abusos sexuales ignorados y a menudo ocultados por la jerarquía católica en varios países se suma una dura ofensiva de sectores conservadores, que buscan limar su poder mediante operaciones mediáticas.

Lo admitió hace poco el poderoso cardenal Pietro Parolin, secretario de Estado del Vaticano y hombre de extrema confianza del pontífice. El papa Francisco está “sereno” a pesar de la “amargura e inquietud” que causaron en la Santa Sede las denuncias de que el pontífice encubrió a un cardenal estadounidense acusado de abusos sexuales, señaló el jueves.

Parolini admitió que las acusaciones del arzobispo Carlo María Viganó, que incluyeron un pedido de renuncia, provocaron “gran dolor” en el papa. Sin embargo, dijo que “Francisco es una gran gracia, incluso frente a estas cosas que obviamente crean tanta amargura y también inquietud, él tiene la capacidad de tener un acercamiento muy sereno”.

Vignanó, enviado del Vaticano en Washington entre 2011 y 2016, desató una tormenta cuando afirmó la semana pasada que el papa Francisco ignoró sus advertencias en 2013 sobre abusos cometidos por el prominente cardenal estadounidense Theodore McCarrick, acusado de comportamiento “gravemente inmoral” con seminaristas y sacerdotes.

La carta seguida del apoyo del cardenal Raymond Burke, líder de una facción ultraconservadora norteamericana de aceitados contactos con el Tea Party Republicano y cercano a Donald Trump.

Esta denuncia se sumó a otras recientes que ha recibido el Papa y que opacaron las giras que ha realizado a Irlanda, o antes en Chile, donde ha quedado en evidencia la negligencia del vaticano ante denuncias de abusos sexuales y pedofilia contra sacerdotes, obispos y otros funcionarios de la Iglesia. La revelación de más de 1.000 casos de abusos en Estados Unidos y casos similares en Australia, Escocia y hasta en su país natal, Argentina, lo han mantenido preocupado y ala defensiva.

En este marco, las denuncias de Vignanó parecieran ser parte de una estrategia de los sectores ultraconservadores de la Iglesia, desplazados por Francisco, para intentar erosionar su autoridad y recuperar, o retener parcelas de poder.

“Estas son posiciones extremas: no son posiciones católicas auténticas que crea que la mayoría de nosotros queramos conservar”, dijo Frank Clooney de Harvard Divinity School, refiriéndose a los llamados a la renuncia del Papa.

Dennis Doyle, investigador de de la Universidad de Dayton, señala que el papa está tratando de llevar a la Iglesia a aferrarse hacia una nueva perspectiva, más acorde a la sociedad moderna. “Pero hay un grupo de personas que ven esto como una gran herejía (...) Realmente estamos experimentando la polarización ”, afirmó. “Los líderes de la Iglesia tradicionalista están dando a conocer sus puntos de vista ahora, porque con sus recientes nombramientos cardinales, Francisco está cerca de alcanzar una mayoría que favorezca su enfoque progresista, lo que podría llevar a su sucesor eventual a adoptar puntos de vista similares”, señaló Doyle.

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