Los vecinos de Allen cuentan cómo es vivir con una planta cloacal que emana olores

Benjamín Ríos

Vecinos de cinco barrios de Allen padecen de olores nauseabundos ya que están a unos metros de la planta de tratamientos cloacales de la ciudad, ubicada en el extremo sur - oeste.

Cuando no funciona alguno de los aireadores que están en una de las tres piletas, el problema se agrava y en verano, las moscas también invaden las casas.

En el barrio Santa Catalina, que está a 200 metros de la planta, se encuentra la Escuela Primaria Nº 282 y el Jardín Nº4 que ocupan el mismo edificio, ubicado sobre la calle La Rioja 290.

También vecinos del barrio 20 de Junio se han organizado para pedir a la Secretaría de Ambiente de Río Negro una solución. La situación afecta además a los barrios Alborada, 48 Viviendas, San Martín, 11 de Noviembre y Hospital.

“Los olores provocan desde náuseas hasta problemas respiratorios. No podés invitar a alguien a tu casa si la planta no funciona como corresponde, es insoportable”, dijo Víctor Rodríguez (63), que vive en el barrio 20 de Junio, en la calle Los Aromos, a unos 300 metros del lugar.

Sabino Espeche vive al frente de la casa de Rodríguez y también contó sus padecimientos. “El crecimiento de Allen estaba pensado hacia el norte, justamente por la ubicación de la planta de cloacas, pero después se fue construyendo para esta zona”, explicó.

“No hay inversión, no queremos generar conflictos. La solución es trasladar la planta pero mientras tanto no podemos vivir así, esperamos que se realicen los mantenimientos pertinentes”, agregó.

En 1971 se puso en funcionamiento la planta de cloacas y, tal como contó Espeche, la urbanización de Allen avanzó hacia el sur hasta chocar casi con las instalaciones.

Mariel Esperanza es directora del Jardín Nº 4. “Hace 24 años que trabajo en este jardín y el problema ya estaba”, contó Esperanza. Al establecimiento acuden unos 160 chicos.

“En verano hay una invasión de mosquitos, no se pueden abrir las puertas. Hay muchas moscas y a veces cuando preparamos la leche tenemos que dejar todo cubierto con repasadores. Los nenes también las espantan para tomar y cada tanto una mosca les cae en las tazas”, detalló.

La directiva dijo que los chicos igual utilizan el patio porque “están acostumbrados” a los olores, ya que la mayoría son del barrio.

Estela Césari es la directora del colegio N°282 y contó que el hedor se siente desde la mañana hasta la noche, turno en que funciona una escuela de adultos. En la institución hay 400 chicos, entre los diferentes turnos.

“Nos caracterizan por los olores: ‘ustedes viven en el barrio de los olores desagradables’, nos dicen”, contó. Césari dijo que el reclamo lleva décadas. “En una época nos dijeron que lo piletones se iban a trasladar pero no se nunca se hizo. También muchos gobiernos de Allen en campaña lo prometieron”, recordó.

Diego Vidal, el jefe de servicio de Aguas Rionegrinas (ARSA) en Allen, señaló que “por más que hayan 50 aireadores el olor siempre va a existir”.

Las lagunas generan olor y cuando se paran los aireadores se produce más”, dijo.

Según Vidal “la única solución a largo plazo es cambiar las lagunas a otro lugar, pero hasta el momento no hay proyecto de que esto se llevará a cabo”.

El funcionario contó que además sufren el vandalismo en la planta. “Se robaron todo el alambrado perimetral, a veces los cables con los aireadores funcionando”, detalló. A la noche no tienen guardia y tampoco custodia policial.

El olor depende de las estaciones del año y la rotación del viento, el verano es peor”, agregó.

Vidal dijo que en la pileta donde se requieren los aireadores hay cuatro y todos están funcionando. Sin embargo a fin de mes había cinco, de los cuales se pudo observar que estaban operando dos. “Los arreglamos a todos, están funcionando correctamente”, reiteró Vidal.

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