Los vuelos low cost hunden el transporte terrestre

Daniel Marzal

La expansión que registra el transporte aéreo con la desregulación de tarifas y la salida a la cancha de las líneas low cost puso a las empresas de colectivos al borde del colapso.

Ante la evidencia de que los números no cierran, la reconversión de los grandes grupos del autotransporte comenzó hace ya varios meses y los expertos aseguran que se acentuará a futuro, al ritmo de la guerra de ofertas en los pasajes en avión, que llegan a costar un tercio de las tarifas en colectivo para el mismo tramo.

Aerolíneas Argentinas, por ejemplo, lanzó ofertas a varios destinos del país por 499 pesos. Latam comenzó a difundir promociones parecidas y Fly Bondi continúa con sus tarifas de bajo costo, que se presentan como las más bajas del mercado.

Los primeros síntomas de esa ofensiva en los colectivos de larga distancia comenzaron a notarse el último verano, con la desaparición de los refuerzos, que eran moneda habitual en la alta temporada.

El segundo jefe de la Terminal de Bariloche, Jorge Díaz, dijo que “comparativamente con años anteriores la cantidad de servicios bajó entre un 20 y un 30%”. Aunque no hay cifras certeras, la cantidad de pasajeros habría caído todavía más. Javier, un maletero con varios años en la Terminal, aseguró que es común ver ingresar micros con apenas 10 butacas ocupadas. Algo impensable en un avión.

Un empleado de boletería de Crucero del Norte admitió que en esa empresa la crisis pegó fuerte y de tres frecuencias diarias que tenían a Buenos Aires “sólo quedó una”.

A pesar de esa implosión, la política tarifaria mantiene sus rigideces, ya que el precio estándar de un pasaje Bariloche/Buenos Aires en coche cama es de 2.410 pesos y en coche cama 1.790. Gestión mediante se puede obtener un descuento de hasta el 20%.

Sólo la firma Vía Bariloche estrenó este año una novedad “estilo low cost”: ofrece las últimas butacas de la hilera, las que nadie quiere, casi a mitad de precio.

Por imposición regulatoria, al menos hasta ahora el autotransporte debe respetar “bandas” tarifarias homologadas y no tiene libertad absoluta para fijar el precio del pasaje según la demanda, como sí ocurre desde hace unos días con las empresas aéreas.

Otra prohibición de la que se quejan las terrestres es que no pueden aplicar los llamados “códigos compartidos”, es decir levantar y unificar servicios cuando no tienen ventas, o pasarse pasajeros para optimizar la ocupación, como sí ocurre con las aerolíneas.

“Dumping”

El directivo de Vía Bariloche y presidente de la Cámara Argentina de Transporte Automotor de Pasajeros (Catap), Néstor Carral, pintó un panorama negro para ese negocio, que tuvo un auge impensado desde los años 80, con flotas enormes e inversiones millonarias.

Denunció que la decisión del gobierno nacional de eliminar el piso de tarifas aéreas no hace más que “robarle pasajeros al micro” y lo calificó como una política de “dumping” (ver aparte).

Según Carral, “ésto ya se vio en la época de LAPA y de Dinar: primero destruyen el autotransporte y después suben los precios”.

En el afán de reducir costos, las empresas de micros bajan frecuencias y eliminan servicios en las rutas menos demandadas. Existe por ejemplo una compañía que durante largo tiempo cubrió el tramo Jujuy/Esquel. Desde hace algunas semanas no lo tiene más. Los pasajeros que arrancan en Jujuy deben bajar en Bariloche y hacer trasbordo, con varias horas de espera.

Una empleada de Vía Bariloche con diez años en la actividad dijo que esa empresa mantiene cinco salidas diarias a Buenos Aires pero admitió que -salvo en alta temporada- la demanda es baja. “Hay coches que salen con la mitad o menos de ocupación, aunque luego sube gente en Neuquén”, señaló.

Esta modalidad tiende a eliminar los viajes de Bariloche a Retiro sin escalas y en 19 horas, en lugar de las 22 que eran la norma. Esa “ventaja” que proponía el colectivo ya no puede competir con el avión, que llega en 2 horas y a una tarifa igual o menor.

Según la trabajadora consultada, el público que se mantiene como cliente fiel de los micros son las personas con discapacidad (por los viajes gratis), los que “le tienen miedo al avión” y los que llegan sobre la hora, con la intención de viajar de inmediato. Sólo en esos casos la comparación de tarifas con el avión es desfavorable.

Los conocedores del tema señalan que en un futuro no lejano las empresas de colectivos se concentrarán en viajes más cortos y que unan localidades sin terminal aérea. Los punto a punto de Buenos Aires con Bariloche, Nueuquén, Córdoba o Mendoza tenderán a desaparecer.

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