ANALISIS: Cómo hacer política sin la sombra del general





Hernán Büchi, ex ministro de Hacienda de Pinochet, y Andrés Zaldívar, ex presidente demócrata cristiano del Senado, reflejan bien las dos visiones que existen en Chile sobre Pinochet.

Para Büchi, Pinochet «debió cargar con los inevitables efectos de restaurar el orden en una sociedad dividida». Opina que el gran mérito de Pinochet fue haber logrado el despegue económico chileno en un contexto difícil, en que el precio del cobre (principal producto de exportación ) estaba por los suelos. En el otro campo Zaldívar expresa que «nada justifica el poder absoluto que Pinochet detentó durante 17 años. Lo ejerció sin contrapeso, con una sumisión total de todos los poderes del Estado, con una inmensa mayoría de ciudadanos atemorizados por la permanente represión y atropello de los derechos humanos».

Para el sociólogo José Joaquín Brunner, los antagonismos que vive Chile tras la muerte de Pinochet corresponden a «ese largo proceso de reevaluación de nuestro propio pasado». «No debiera sorprender que se reproduzcan de alguna manera los alineamientos del pasado, con pasiones entre la gente que estaba a favor y en contra», dice. Considera no obstante que «sería un error tremendo deducir de esto que la sociedad está profundamente dividida», y estima que «lo que hay es simplemente un momento simbólicamente muy intenso».

Los analistas consideran que la muerte de Pinochet generará cambios en la derecha, que desde antes ya estaba dividida en un ala más conservadora y más afín al legado del ex dictador y otra más liberal y abierta a los valores democráticos. Aunque su influencia política ya era nula, la desaparición de Pinochet puede favorecerla. Son escasos los dirigentes derechistas que se atreven hoy en público a manifestarse incondicionales de Pinochet . Los dos máximos líderes de los partidos derechistas, los ex candidatos presidenciales Joaquín Lavín y Sebastián Piñera, se han desvinculado hace años de la figura controvertida del ex jefe de estado. Su muerte les quita una incómodo peso de encima.

Pero los cambios podrían ser más importantes en la Concertación Democrática, la coalición de cuatro partidos de centroizquierda . A corto plazo podría beneficiarla. La enfermedad, primero, y la muerte de Pinochet se produjo en momentos en que el gobierno enfrentaba graves acusaciones de corrupción en funcionarios de nivel medio o bajo, pero que había favorecido una ofensiva de la oposición. Sin embargo, analistas políticos, entre ellos Patricio Navia, consideran que la Concertación logró su cohesión gracias a su oposición a Pinochet y con la muerte del ex dictador «pierde un factor aglutinante y entra en un nuevo escenario político». La coalición enfrenta momentos críticos por la dispersión de sus dirigentes y acusaciones mutuas debido a las revelaciones de corrupción. (DPA/AP)


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