Análisis: Dallas, los jugadores que faltan y la segunda ola



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roberto aguirre

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Energía

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Además de la famosa serie de televisión que retrató los avatares de la familia Ewing, Dallas es, después de Houston, la ciudad petrolera más importante de Estados Unidos. Hacia allí viajó una comitiva neuquina en las primeras semanas de enero para tantear el mercado en la previa de la licitación de seis bloques petroleros en Vaca Muerta.
El presidente de la estatal GyP, Alberto Saggese, mantuvo encuentros con varias empresas. Entre ellas, actores centrales de la revolución del shale en Estados Unidos como Hunt Oil o Chesapeake, la escala de empresas que aún no llegó a la Argentina y que quizás pueda tener lugar en esta segunda ola de Vaca Muerta.
La respuesta, según confió Saggese a este medio, fue muy buena. “El interés es muy alto. Todos conocen Vaca Muerta y la calidad de la roca”, señaló. Las principales petroleras también están al tanto de los cambios en materia sindical y de precios en el país, un imán más para los dólares.
Sin embargo, hay dos cuestiones que aún separan a la formación shale neuquina de las inversiones. Primero, el reflorecimiento del no convencional en Estados Unidos. Con el crudo arriba de los 50 dólares las empresas volvieron a perforar, y la cuenca de Permian, al oeste de Texas, floreció de equipos. Los dólares, entonces, se quedan en casa.
La otra es que aún hay dudas sobre los resultados productivos de Vaca Muerta, que todavía no superó el millar de pozos. Sólo en Eagle Ford (la formación que inició todo en el país del norte) se perforaron más de 17.000.
Hasta aquí, la aventura del shale en Argentina cabalgó en la ya cansada espalda de YPF. La empresa nacional, con errores y aciertos, es la única que puede mostrar resultados consistentes en un mediano plazo.
Pero el mundo aguarda el resultado de otros proyectos, como los de Shell, Exxon, o Total. Los gigantes petroleros aún tantean terreno, a pesar de contar con pozos que tuvieron excelentes resultados.
La segunda ola de Vaca Muerta, entonces, deberá tener mucho de marketing. El verdadero desafío no será tanto geológico sino financiero: hay que atraer dólares. Los especialistas coinciden que para llegar a un desarrollo pleno y sostenible, se necesitan unos 10.000 millones por año, más del doble de lo que tiene previsto cosechar el sector en 2017.
17.573
eran los pozos perforados en Eagle Ford hasta el 1 de febrero, según datos oficiales de Texas.

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