ANALISIS: Falta de confianza





JAVIER LOJO

Por tercera vez consecutiva el campo le volvió a decir "no" a Cristina.

El problema está en el sistema de retenciones móviles y la solución no pasa por las medidas aisladas prometidas desde el gobierno para aliviar la situación del agro.

La crisis de confianza afecta de lleno a las partes. Años de golpear puertas sin respuestas hacen que el campo descrea de todo lo que le dice el Ejecutivo. No hay forma de continuar un diálogo con esta limitante.

La administración Kirchner viene prometiendo compensaciones a las que en contados casos accede el productor o, cuando lo hace, las mismas llegan mal y tarde. Los productores frutícolas pueden dar cuenta de ello.

Tal vez el número más dramático de la serie de estadísticas que mencionó la presidenta en este último discurso es el dinero que vuelve al campo de la mano del Estado. El año pasado fueron 500 millones de dólares. Pero el agro aporta anualmente 13.000 millones de dólares al fisco sólo en retenciones. Nadie sabe, aunque muchos sí se imaginan, en qué se gastaron los 12.500 millones restantes.

Si el gobierno quisiera dar una verdadera respuesta a los productores para que levanten el paro, tomaría medidas de fondo: anular los beneficios impositivos que hoy tienen los fideicomisos sojeros, bajar fuertemente las retenciones a los productos menos competitivos (trigo y maíz) o levantar las restricciones al comercio de la carne u otros productos que hoy tienen vedada sus ventas al exterior.

El campo pide medidas concretas.

Pero el gobierno insiste en la política de dividir: campo versus consumidores, o pequeños productores versus grandes empresarios. Un discurso que no suma al debate.


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