Análisis: falta mucho para desterrar el dopaje en los hipódromos

La ley que acaba de entrar en vigencia busca garantizar el encuadre legal de las competencias. Sin embargo falta una parte clave. 



Las nuevas reglas establecidas por ley para las carreras de caballos en Río Negro constituyen un gran primer paso para intentar controlar el mundo oscuro de la actividad, que desnudó este diario con una investigación realizada en junio de 2016.

“Río Negro” describió cómo el dopaje sin control es moneda corriente en algunos hipódromos de la región, y mostró cómo se le da al caballo todo tipo de anabólicos con el sólo fin de verlo ganar.

La ley 5359, que acaba de entrar en vigencia busca garantizar tutela y encuadre legal de las competencias; dejar asegurado que todo se hará dentro de predios habilitados, con actores bien verificados, que exhiban transparencia fiscal, autorizaciones, etcétera. También promete fiscalizar a los rematadores de las llamadas “carreras de anotación”, que estimula impudicias.

Falta una parte clave: la instrumentación de controles antidoping rigurosos (no esporádicos ni laxos), cero tolerancia a estimulantes para el animal, punición a vendedores de anabólicos y todo otro tipo de pecados que han ocurrido y ocurren dentro de hipódromos habilitados. Y también es necesario que el principal circuito de Neuquén muestre real compromiso en sanear la actividad.

En definitiva, falta brindar reales garantías de que nunca más un caballo sucumbirá a sobredosis de macedonias de drogas de dudosa composición, que suman adrenalina al competidor, satisfacen la codicia del apostador, pero destrozan al caballo y lo conducen a una segura invalidez o directamente a su muerte.


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