ANALISIS: La guerrilla se anota un punto en su pelea con Uribe

La guerrilla de las FARC se anotó puntos a favor en su prolongado pulso con el presidente colombiano Álvaro Uribe, al conseguir que éste aceptara, en medio de la presión internacional, la operación diseñada por su homólogo venezolano Hugo Chávez para recuperar a tres rehenes.

Las FARC anunciaron la devolución de Clara Rojas, su hijo Emmanuel nacido en cautiverio y la ex congresista Consuelo González, como un gesto de reparación hacia Chávez, cuya mediación para obtener un canje de al menos 45 rehenes en poder de las FARC por 500 rebeldes presos fue interrumpida en noviembre por Uribe. El miércoles Chávez presentó los detalles de la operación para el regreso de los tres cautivos, que incluye incluye la participación de seis países, incluido Francia.

El gobierno colombiano rápidamente dio su consentimiento, pese a que las relaciones de los dos países están crispadas desde la suspensión de la mediación.

"Uribe sale debilitado de todo eso. Ahora es claro que se equivocó al impedir la actuación de Chávez, mientras él iba por bueno camino", dijo el politólogo Fernando Giraldo, ex decano de Relaciones Exteriores de la Universidad Javeriana de Cali (suroeste). Su colega Vicente Torrijos, de la Universidad del Rosario en Bogotá, también considera que las FARC "ganan porque de cierta manera imponen la mediación de Chávez y logran la internacionalización del conflicto colombiano".

Desde la llegada al poder en 2002 de Uribe, quien prometió una estrategia de mano dura para doblegar a las FARC, la principal guerrilla colombiana ha mantenido un pulso sobre la suerte de los rehenes en su poder, que incluyen a la ex candidata presidencial Ingrid Betancourt y tres estadounidenses. Pero Torrijos cree que si bien las FARC se anotan puntos en su pulseada de fuerza con Uribe, también éste y Chávez obtienen beneficios. Uribe gana, según Torrijos, porque "logra una liberación sin ceder a la principal exigencia de la guerrilla" que ha puesto como condición para negociar un canje, el que se se desmilitarice un territorio dentro de Colombia. Por su parte Chávez demostró que su mediación iba por buen camino y porque "consolida su imagen como un interlocutor en América Latina" y de la izquierda regional.


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