Análisis: Otra fuga en el poder oficialista

Juntos perdió en Regina y desperdició otro intento para su pretendida reanimación provincial.
No alcanzó la candidez política de su candidata, ni tampoco el impúdico empleo de la estructura estatal. No bastaron para revertir la mala percepción por la experiencia de Juntos, que llegó a enfrentamientos entre la gestión provincial y su intendente Daniel Fioretti, llevándolo a su juicio político y su forzada renuncia. Fue una sucesión de desaguisados.
El oficialismo perdió definitivamente otro municipio y permitió otra fuga de poder. Desde hace un año, ese derrame fue continuo. Existieron 16 elecciones: dos nacionales y 14 locales. Juntos sólo ganó en cuatro (Maquinchao para concejales, Jacobacci, Belisle y Chichinales) aunque perdió pocas de las restantes, pues su estrategia original fue no presentarse.
Hoy, Weretilneck y su partido están parados en un escenario complicado después de esas frustraciones. La cura para ese desánimo no será sencilla. Cuánto es posible se verá el sábado próximo en Allen cuando dirigencia y militantes se convoquen.
Una catadura del camino y estrategia del 2019 sería un aliciente. Pero no hay nada claro en el gobernador y el oficialismo. Se entiende, después de tantos infortunios.
En la disputa chica con Cambiemos, Weretilneck recuperó algo y Juntos fue más que la lista radical -macrista, arrastrada por la pésima imagen presidencial.
En la derrota, las vertientes en Juntos se harán más evidentes, pues una parte reclamará un rápido acuerdo con Cambiemos para mantener cierta posibilidad en el 2019. Abonan una obviedad no comprobable: ambos electorados juntos son invencibles. En cambio, la porción peronista ni se detiene en esa especulación y sigue en el anti-macrismo. Ambos tienen planes, pero primero deben recuperar ilusiones para andar.

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