ANALISIS: Preguntas francas, respuestas difíciles



En las conversaciones políticas en Oriente se suele emplear bastante tiempo en saludos y amables preguntas sobre el invitado. Pero Barack Obama y Nuri al Maliki no perdieron mucho tiempo en cumplidos en su primer encuentro en Bagdad. El candidato demócrata a la presidencia de Estados Unidos, con su sonrisa encantadora, y el primer ministro iraquí, siempre un poco tenso, hablaron directamente del controvertido tema: ¿Cuándo comenzará el repliegue de los soldados estadounidenses de Irak y a qué ritmo?

Obama colocó al gobierno iraquí en una situación difícil con su anuncio de que retiraría las tropas en el transcurso de 16 meses en el caso de ganar las elecciones.

Y es que en sus discursos públicos el gobierno, dominado por chiítas, reclama desde hace tiempo un plan detallado de plazos para el repliegue de las tropas estadounidenses de Irak.

O sea, exactamente lo que propone Obama. Y también el plazo -dos años, contando a partir de ahora- responde a lo que comentaron ya políticos del gobierno iraquí. Pero en el fondo los ministros iraquíes temen al momento en que la última unidad estadounidense abandone su país.

El gobierno de Al Maliki probablemente preferiría que los soldados estadounidenses permanecieran en gran número en el país a mediano plazo, pero que la responsabilidad de la seguridad sea trasladada a los iraquíes. Y es que la situación en materia de seguridad en Irak sigue siendo tan mala a pesar de los éxitos de los últimos meses que debido al enorme riesgo no sólo Obama aterrizó en Bagdad sin anuncio previo, sino también todos los demás visitantes de Estado. La confianza en las capacidades y la lealtad del propio Ejército aún no es demasiado grande.

Y también en su lucha por el poder con grupos radicales chiítas a Al Maliki le es más cómodo de momento que los soldados estadounidenses le cubran las espaldas.

Por eso, en Bagdad son muy pocos los políticos que creen que, en caso de vencer a su rival republicano John McCain, Obama realmente ordene el repliegue estadounidenses del Éufrates y el Tigris en 16 meses.

ANNE-BEATRICE CLASMANN


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