Anuncian «métodos sucios» para la réplica

"Tendremos que operar en terreno mugriento". "No alcanza actuar sólo con buenos", dice Cheney.

Coalición contra el terror

(Infograma)

Washington.- El gobierno de EE.UU. anunció que utilizará los mismos métodos sucios de los terroristas y que habilitará a los servicios de inteligencia a trabajar con personas inmorales y violadores de los derechos humanos, en sus investigaciones de los atentados del martes pasado.

La de los terroristas «es una forma mala, mugrienta, peligrosa, sucia, y nosotros vamos a tener que operar en esa arena», dijo sin vueltas el vicepresidente Dick Cheney.

Consultado si en las investigaciones para dar con los responsables de los atentados se levantarán las restricciones que, al menos en teoría, han regido hasta ahora los trabajos de inteligencia de Estados Unidos en cuanto a no utilizar personajes deshonestos o violadores de los derechos humanos como informantes o para otras actividades en las tareas de los servicios secretos, Cheney respondió:

«Ah, yo pienso que sí» se levantarán esas restricciones. «Pienso que uno de los resultados de esta serie de circunstancias trágicas es que vamos a reevaluar cómo operamos y el tipo de gente con que lidiamos. Si vamos a lidiar sólo con los tipos buenos, oficialmente aprobados y certificados, no vamos a saber lo que están haciendo los malos», dijo Cheney.

«Necesitamos ser capaces de penetrar en estas organizaciones.

Necesitamos tener empleados y a sueldo algunos personajes muy infames si queremos ser capaces de aprender todo lo que necesitamos aprender para poner fin a este tipo de actividades», agregó.

Cheney dijo que para tener éxito en esta «guerra», el gobierno debe «asegurarse de no atarles las manos a nuestras comunidades de inteligencia para que puedan cumplir con su misión».

De esta manera, la población de Estados Unidos se enteró que su gobierno está dispuesto a utilizar métodos hasta ahora considerados ilegales. Que está entrando en una «guerra sucia» y que la va a pelear de la misma manera que los terroristas, como dijo Cheney, «en su arena».

Y el lunes, cuando el país entero intentaba con mucho ahínco recuperar una normalidad perdida hace ya una semana, reprimiendo más lágrimas, Bush dijo en una conferencia de prensa en el Pentágono que «lo quiero (a ben Laden), quiero justicia. Y hay un viejo póster allá en el oeste (del país), según recuerdo, que decía: «Se busca: vivo o muerto»».

En varios países de Occidente, cuyos gobiernos expresaron condolencias y se solidarizaron con Estados Unidos, se han levantado voces en los últimos días alertando que hacer justicia significa extraditar a aquellos que según las investigaciones hayan estado detrás de los atentados, para que los tribunales de justicia que corresponda los sometan a juicio y dicten sentencia.

Advirtieron también contra acciones militares que pudieran desencadenar una escalada de violencia. (DPA y Reuters)

Los planes del ataque, bajo cuatro llaves

WASHINGTON.- Las fuerzas armadas de Estados Unidos mantienen bajo estricto secreto los planes que se estarían configurando para responder a los ataques en Nueva York y Washington, en lo que funcionarios han descrito como una nueva página en el manual de guerra.

«Existe una nueva manera de hacer las cosas aquí y no es bajo el sol», dijo un funcionario militar. «No estamos luchando contra un Japón o una Alemania, o incluso los norcoreanos. Va más allá de «las palabras sueltas hunden barcos»», agregó, en referencia a una conocida frase militar durante la Segunda Guerra Mundial.

Veteranos reporteros y trabajadores del Pentágono no habían visto antes una negativa tan contundente por parte de los funcionarios militares para hablar sobre movimientos de tropas o equipo. El presidente Bush y el secretario de Defensa, Donald Rumsfeld, señalaron que el secreto y labores más amplias de inteligencia son puntos cruciales para tener éxito contra los oscuros nuevos enemigos de Washington.

«Pienso que hemos volteado la página en nuestra historia sobre qué tan abiertos seremos respecto a la información», dijo el contraalmirante Craig Quigley, portavoz del Pentágono.

Bush y otros funcionarios han sugerido que una respuesta militar podría iniciarse con un ataque contra Afganistán.

Pero más allá de la autorización de Bush para convocar a hasta 50.000 reservistas a servicio, junto con las fuerzas militares activas, de 1,4 millones de miembros, y especulaciones de que las fuerzas de Operaciones Especiales podrían participar en cualquier ataque, las autoridades han guardado silencio.

Siguen «tejiendo» la coalición

Estados Unidos sigue conformando la coalición internacional que espera liderar en su lucha contra el terrorismo, buscando el apoyo de sus socios europeos, India y Pakistán, y dejando por ahora en una alejada segunda línea a los países de América Latina, excepto México.

En las últimas horas comenzaron a surgir con menor timidez las advertencias de numerosos gobiernos clave que afirman que no acompañarán incondicionalmente una ofensiva militar estadounidense o que esperarán a recibir el mandato de las Naciones Unidas.

La nación que aparece como principal protagonista de las negociaciones estadounidenses es Pakistán, cuya aprobación y apoyo resultarán vitales para las eventuales acciones militares norteamericanas sobre la vecina Afganistán. (ANSA)


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