Aperitivos
No extraña que casi todas las fuerzas políticas hayan comenzado a agitar desde ahora sus propias encuestas.
Héctor Mauriño vasco@rionegro.com.ar
Sapag acaba de dar un indicio firme sobre el calendario electoral del año próximo al confirmar que desgajará las elecciones locales de las nacionales, y anunciar que serán “antes de agosto”. Es que en agosto está prevista la interna abierta y simultánea para candidatos nacionales y allí el arrastre de los partidos nacionales sobre el MPN, que no lleva aspirante presidencial pero sí a diputados y senadores, podría ser muy fuerte. Sapag no dio una fecha precisa, pero cerca del gobernador evalúan que éste maneja dos alternativas: junio o julio. En verdad, tanto los estrategas del oficialismo como los de la oposición se agarran la cabeza cuando analizan el calendario electoral del 2010: primero estará la interna para las elecciones en Plaza Huincul; luego vendrán las generales de ese municipio; después, las internas de cara a las provinciales de junio o julio, si es que Sapag confirma la fecha; luego vendrán las abiertas nacionales y finalmente las elecciones presidenciales. En el ínterin habrá elecciones municipales, por ejemplo en Rincón de los Sauces y Neuquén. En el caso de estas últimas, aún no se sabe si Farizano unificará con las provinciales. El panorama es francamente abrumador. Si se tiene en cuenta esta frondosa agenda, se concluirá que el 2010 se presentará politizado de entrada, y que transcurridos los calurosos enero y febrero, en marzo la actividad proselitista arrancará con todo. Con semejantes perspectivas, no debe extrañar a nadie que las fuerzas políticas más representativas hayan comenzado a agitar desde ahora sus propias encuestas como si se tratara de un aperitivo ineludible. Quiroga abrió el fuego con un sondeo que, dicen los que han tenido oportunidad de verlo, lo da ganador para intendente de la capital e, inclusive, deja entrever que “Pechi” no abandona del todo la posibilidad de presentarse para gobernador. El farizanismo, en tanto, esgrime un sondeo que lo da a su jefe apenas dos o tres puntos por debajo de Sapag (algo asimilable al error estadístico”, razonan sus estrategas) y ganador por varios puntos si el candidato del MPN fuera Sobisch. El sapagismo, a su turno, evalúa que la imagen de su líder “se recuperó” luego del “bajón” que implicó el paro docente (del mutis de Sapag en la interna partidaria no hablan). Una encuesta (o parte de ella, ¡bah!) difundida por el gobierno, da cuenta también de que si hoy fuera la interna del partido provincial, Sapag duplicaría a Sobisch en votos, y que si le tocara ser el candidato de su partido frente al actual aspirante radical, llevaría las de ganar por una diferencia mayor que la que prevén los sondeos del radical. Sobisch no ha mostrado encuestas, pero que las hace, las hace y, ya se sabe, siempre las gana. Se dirá que todo esto es ciencia ficción, y en verdad lo es, qué otra cosa se puede decir a no menos de nueve de los comicios generales. Se dirá, en fin, que los políticos muestran lo que más los favorece de estos estudios e, inclusive, que difícilmente una consultora se permitiría desencantar a un cliente. Por lo pronto, en todo este fárrago de lecturas interesadas algunas cosas parecen seguras: Sapag y Sobisch se miden entre sí; Farizano y Sapag, ídem y también con Sobisch; Quiroga compite con todos, los que juegan para intendente y los que lo hacen a gobernador. El oficialismo, no importa su pelaje interno, cree que la oposición se va a juntar para disputarle el queso; la oposición sabe que si no se une no puede, pero tampoco confía demasiado en sí misma. “Si no nos juntamos va a ser muy difícil”, se escuchó reflexionar a un dirigente nacional del kirchnerismo. Para los K, Sapag, a pesar de las vacilaciones y la falta de equipo que le critican, “no está mal” ante la sociedad neuquina, y “sólo se le podría ganar oponiéndole un frente muy homogéneo”. En el sapagismo, dejan entrever que tanto las ambiciones de Quiroga como las de algunos PJ no kirchneristas pueden obrar como cuñas que beneficien a sus intereses. En lo que respecta a Sobisch, dicen que son conscientes de que juega “al desgaste” de Sapag, aunque le otorgan pocas chances por su “imagen devaluada”. Tienden a pensar que si su jefe gana la interna, sería poco probable que Sobisch juegue abiertamente en contra. No ven tan clara la elección municipal, en primer lugar porque no han definido candidato. Algunos piensan que Pechen estaría bien, tanto para la interna –donde por caso, enfrentaría al sobischista Oser– como para la general. Pero aclaran que la vice no está dispuesta. Afirman que el MPN tiene un piso de 30 puntos, Quiroga, si juega, de otro tanto, y le otorgan a Mansilla uno de 25, y reflexionan: “si es así, no queda mucho para repartir”. En lo que respecta a la gestión, consideran que hay buenas perspectivas. Aseguran que Chihuido ahora depende de la decisión del consejo de ministros de Lula, que tiene que dar el visto bueno al crédito del Banco Nacional de Desarrollo de Brasil (Bndes) a la empresa brasileña que integra la UTE preadjudicada. Estiman que antes de fin de año podría estar puesta la piedra fundamental. En el gobierno nacional coinciden, pero aclaran que hasta que no se dilucide la segunda vuelta entre Dilma Rousseff y José Serra no habrá ninguna novedad. En el gobierno de Sapag dan por hecho que accederán al plan nacional de refinanciación de la deuda, y destacan que a cambio de renunciar a los juicios que tiene entablados la provincia recibirán más obra pública, viviendas, caminos, puentes y el compromiso de llevar el precio del gas de arcillas compactas “lo más cerca posible al valor internacional”. Aseguran que Neuquén posee reservas de ese tipo equivalentes a “varios Lomas de La Lata”. En el gobierno de Cristina no niegan que se vaya a concretar el desendeudamiento, pero aclaran que la única demora es porque la provincia está buscando los argumentos que avalen su renuncia a los juicios.
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