Aplauso nacional

Redacción

Por Redacción

Los lunes siempre cuestan. Pero el que pasó fue aun más arduo. Y no por los ocho grados bajo cero que registraba en Bariloche el termómetro a la mañana. En la puerta de un colegio, una nena a la que apenas se le veían los ojos de lo abrigada que estaba le decía a otra: “¡No puede renunciar!”. Unos metros más allá, otro nene comentaba: “Tiene que aguantarnos el mundial”. Como si algo percibiera, en el saludo, la directora resaltó que “sólo era un partido y no importaba ganar”, sin entender que la desazón de la mayoría pasaba por posibles futuras ausencias y, quizás, la necesidad de un aplauso nacional a pesar del segundo puesto.


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