APOSTILLAS

Por Redacción




Cambio de prensa. En el palco de prensa ayer fue notoria la ausencia de los tantos dicen ser periodistas y formaron parte de la corte aduladora del poder en la gestión de Sobisch, a cambio de propaganda oficial. Cuando Sapag asumió todavía pugnaban por obtener una imagen y por hacerse ver, pero se ve que las modificaciones en la pauta de publicidad cambiaron las cosas.

Hasta los dientes. El edificio Legislatura amaneció repleto de policías, que cortaron las calles en cientos de metros a la redonda. Había hasta miembros de fuerzas especiales en el techa de la Cámara. El despliegue pareció desmesurado.

Abanderados. Para izar los pabellones nacional y neuquino fueron convocados los presidentes de todos los bloques que componen la Legislatura, en un gesto de concordia y pluralidad. "Ah, con la bandera sí, pero con la vicepresidencia segunda no", se escuchó a un asesor de la oposición en alusión a la decisión del MPN de no ceder el tercer cargo de la Cámara.

Los hermanos. De la familia del gobernador sólo estuvieron "Pipe", y Elías Alberto, al que llaman "Gringo". Hicieron sociales y al ex senador se lo vio muy animado junto al vocal del Tribunal Superior de Justicia Roberto Fernández.

Privilegios. Cuando Jorge Sapag entró al recinto mucha gente quedó en el hall de la Legislatura sin poder ingresar. Las puertas abiertas permitieron que se escuchara clarito un "somos militantes del MPN y no podemos entrar", como si se tratara de una prerrogativa de un partido político.

Regreso. No fue triunfal pero no pasó inadvertida la vuelta del ex comisario Luis Mendoza a la Legislatura. Es el ex jefe de la custodia oficial que se adjudicó la decisión de una represión en tiempos de Felipe Sapag. Ayer se lo vio de civil dentro del recinto, ¿extrañaba?


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