Apuran los filmes porno con Viagra
Alarga las prestaciones masculinas y reduce las pausas entre una y otra.
La industria del cine pornográfico de Estados Unidos descubrió el Viagra y aprovecha sus propiedades terapéuticas para abreviar los tiempos de producción de las películas, alargando la duración de las prestaciones masculinas y reduciendo las pausas entre una y otra.
Lejos de tratarse de una patraña clásica de las revistas sensacionalistas, la confirmación provino de Marci Hirsch, propietaria de una de las más importantes productoras de filmes pornográficos en California.
«Las de Hollywood ruedan un filme «verdadero» empleando meses. Nosotros en tres días debemos terminar y los retrasos cuestan: trabajamos a bajo presupuesto (de 5.000 a los 30 mil dólares) y si el actor no es muy activo, corremos el riesgo de perder bastante dinero», explicó. Los actores se adecuan, también porque las mujeres son las que tienen mayor protagonismo en estas producciones «particulares».
Miles son los interesados en iniciar la carrera de «pornostar» y la competencia no deja espacio a «intervenciones vacías». Por eso el recurso del Viagra, aunque debería venderse sólo bajo una receta médica, puso los pies en el set, al punto de convertirse en un verdadero instrumento de producción, como la cámara o las luces. «Cuando no logras tener una erección, nadie te da una pastillita. Lo piensas directamente tú: si no lo haces, la próxima vez el director no te llama más», admitió Tyce Bune, de 40 años, todavía actor porno en primera línea.
«Yo la tomo y no lo escondo. No hace de mí un hombre peor ni mejor: me permite trabajar», añadió.
Pero los costos para la salud pueden ser dramáticos. Pfizer, la casa farmacéutica que produce el Viagra, desaconsejó oficialmente el uso del medicamento en dosis elevadas e invitó a quien lo consume a atenerse a las instrucciones precisas. «Dar Viagra a los actores del porno -explicó una fuente del laboratorio- es como dar hormona de crecimiento a un niño que no tiene problemas de crecimiento», no resulta útil y, por el contrario, hace mal.
Durante el año 2000 en Estados Unidos se vendieron pastillas azules para tratar los problemas de erección de más de 30 millones de ciudadanos. Sin embargo, los actores porno no están comprendidos dentro de esta cifra. (ANSA)