Aquellos clásicos

Deportivo Roca y Cipolletti, o la pasión según el fútbol valletano.



Cuando la pelota salió disparada desde la derecha hacia su área, el arquero aún no sabía que iba a tomar la decisión e-quivocada. Suele ser cruel el destino de los arqueros. Un error grosero sepulta cien atajadas de antología. Lo contario de los goleadores: un gran gol hace olvidar cien burradas. Y Julio Poliserpi no escapó a aquel destino. Durante años se había esperado ese partido. Separados por dos ligas, cipoleños y roquenses no se enfrentaban oficialmente desde 1963. Durante ese tiempo, Tiro Federal e Italia Unida, de Roca, disputaban la Liga Deportiva Río Negro; y Cipolletti lo hacía en la Liga de Fútbol Confluencia. En los ‘70 sobrevino la unión de ambas organizaciones y se creó la Liga Deportiva Confluencia, que lanzó su primera competencia oficial el 15 de junio de 1975. Aquella primera fecha enfrentó a Deportivo Roca y Cipolletti. Pero no sólo la liga se presentaba en sociedad aquel día. También el Deportivo Roca. Los “naranjas” fueron el resultado de la fusión de los clubes roquenses Italia Unida, Río Negro y Tiro Federal. El “Luis Maiolino” estaba repleto y a las 17, la hora señalada, Luis Quevedo, el árbitro, pitó. La historia contemporánea del fútbol regional comenzaba. La primera emoción llegó a los 3 minutos cuando Travecino atropelló una pelota cabeceada por Sanabria. Sería una premonición de lo que haría el goleador a los 42: Travecino tomó fuera del área grande una pelota mal rechazada y la ubicó en el ángulo del arquero cipoleño Luna. Golazo y festejos alocados que duraron... un minuto: Phagouapé descuidó a Flores, quien lanzó un centro que cabeceó Stagnaro. Gol, a pesar de la enorme estirada de Poliserpi. El resto del juego fue tedioso y poco emotivo. El primer tiem-po había sido dominado por la buena técnica de Roca, pero en el segundo se derrumbaron físicamente y el oficio, la experiencia y el buen pie de los cipoleños pasaron a mandar. El primer clásico iba camino al empate. Pero no. Foul para Cipolletti sobre la derecha de la defensa roquense. Lo lanzó Strak. Cuando la pelota sobrevoló el área chica, el arquero Poliserpi decidió salir a cortar el centro, pero lo hizo mal. La pelota lo sobró y detrás suyo Sanz cabeceó al gol y triunfo de Cipolletti. Esa tarde se refundaba el fútbol regional.

‘Cipo’: el oficio

El viejo suplemento deportivo del “Río Negro” se abre sobre la mesa y se dispara el primer recuerdo: “Mirá cuánta gente. Estaba llena la cancha”, dice Juan Strak, exquisito volante central de Cipolletti de aquelos años. A su lado, Néstor Della Ceca, gran defensor de aquel “albinegro”, asiente. Luego la memoria aparece y aquel partido vuelve a jugarse. - Della Ceca: Siempre fueron partidos difíciles, aquellos con Roca. Y este en particular fue un partido muy parejo. Ellos jugaron muy bien. - Strak: Sobre todo el primer tiempo. Ahí dominó Roca. Ya en el segundo agarramos mejor las marcas y dominamos nosotros. - DC: Ahí físicamente los superamos porque estábamos mejor preparados que ellos. - S: No se si vos coincidís conmigo, Néstor, pero creo que siempre ellos tuvieron mejores jugadores técnicamente. - DC: Nosotros teníamos tres o cuatro jugadores bien dotados técnicamente y a eso le agregábamos garra y buen funcionamiento del mediocampo. Ellos tenían más jugadores de buen toque, como Batalla, por ejemplo, y Granero, que además era muy veloz. - DC: El más difícil era cuando tocaba en Cipolletti. Allá era un poco más grande, había más espacios, acá eran espacios más reducidos, y se pegaba mucho. - S: Habían dos partidos muy distintos. Uno, el que veía la gente en la tribuna y otro el que se jugaba dentro de la cancha. Ahí había piñas, codazos, de todo. Era terrible. El “Negro” Granero era el que más la ligaba, pobre. Pero una vez la ligué yo. Me abrieron la pierna. Se veía lo blanco del hueso de la tibia, además me cortó la vena principal, no sabés cómo sangraba. Mirá, me quedó una cicatriz impresionante.

‘Depo’: la sutileza

Para Angel Travecino son emociones mezcladas. Porque convirtió el golazo con el que el ‘Depo’ pasaba a ganar ese clásico, pero que no alcanzó para evitar una derrota que sobrevino sobre el final. Veintinueve años después, junto a Luis Graneros, el otro gran delantero de aquellos años, hablan de lo que significaron los Deportivo Roca-Cipolletti. - Travecino: Recuerdo mucho ese gol. En el área chica estaban todos los grandotes esperando el centro y yo, como la estatura no me daba, me fui apenas afuera del área y no sé quién rechazó, pero la pelota me quedó justa a mí y la agarré tan bien –debe haber sido la única vez en mi carrera, creo- la pelota pasó por encima de las cabezas de todos y se la clavé en un ángulo. No lo podía creer ni yo. - Graneros: Jugábamos con un 4-3-1-2 y Luisito Blanco y yo íbamos de punta. Teníamos que enfrentarnos a los cuatro defensores de ellos. Y era a morir. Me acuerdo que jugaba gente con mucho oficio. Tenían mucha experiencia y sabían marcar fuerte .Yanani era mi marca personal, era durísimo y muy fuerte. El ‘Depo’ planteaba los partidos a esperar, tirados un poco atrás y buscando la velocidad de los que estábamos arriba. Eramos más livianos, pero jugábamos más y ellos metían y metían, y tenían más experiencia; además venían de jugar campeonatos importantes. - T: Sobre aquel partido lo que había era mucha expectativa por el hecho de volver a enfrentarnos con Cipolletti, pero no se trataba aún de la rivalidad futbolística entre el Depo y Cipolletti, porque se trataba del primer partido. Aquel fue el disparador para todos, al ver la cancha repleta y la expectativa generada. Con ese partido todos pudieron ver lo que generaba un Cipolletti-Roca. Antes de eso no se sabía a ciencia cierta porque hacía años que no ocurría. - G: Y la expectativa del ‘Depo’ era porque Cipolletti ya tenía un nombre, había jugado un Nacional y nosotros teníamos que buscarnos ese nombre, hacernos fuerte. Juan Mocciaro


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